¿La nueva Gran Depresión?

Tal y como en 1929; pero en pleno siglo XXI, estamos viviendo momentos sin precedentes en la historia moderna de la humanidad. Desde la existencia de la máquina productiva hace poco más de 200 años hasta hoy, jamás se ha frenado la actividad como ahora; ni siquiera en épocas de 1era y 2da guerra. La pregunta que me hago todos los días es la misma: ¿Será justificable el parate de la economía por un virus tan poco letal? Los números son claros. Hasta el momento son 240 mil los fallecidos y casi 3.5 millones de infectados registrados oficialmente. pero si tenemos en cuenta que la mayoría de casos de contagio ni siquiera se pueden registrar, la cantidad de infectados reales es muchísimo mayor al conocido públicamente. ¿Cuántos? Imposible conocerlo a ciencia cierta, pero se sabe que se deberían multiplicar al menos por 10 a esa cifra; y esto según varios analistas, científicos e infectólogos especialistas, como es el caso del científico Jeffrey Shaman, investigador experto de la Universidad de Columbia que recientemente publicó un estudio sobre la materia en la prestigiosa revista Science.

Esto significa que, el número real de infectados superaría los 35 millones de personas; pero los fallecidos siguen siendo 240 mil; lo que demuestra que la tasa de mortandad del virus no era lo que se pensaba en un principio; 0,68% hasta el momento. Si bien es cierto que la alta contagiosidad del virus hace endeble a todo sistema de salud, no podemos afirmar que el resultado de una mega recesión global sea la solución más eficiente para luchar contra la pandemia. Paralizar la economía mundial luego de más de 200 años de actividad es un hecho sin precedente; y sin ninguna justificación. Y esto no se trata del falso dilema de economía o salud. No existe ese dilema porque precisamente la economía es salud. Jugar con la economía es jugar con fuego porque implica precisamente jugar con la salud y las vidas de las personas.

Nadie sabe a ciencia cierta en que puede derivar todo esto, pero podríamos estar cerca de un colapso económico global autoprovocado. Estamos de acuerdo que la cuarentena salva vidas; sin dudas; ¿Pero a que costo? Hay muchas otras vidas también que corren riesgo por el parate de la economía. Estimaciones del Banco Mundial, la ONU, Unicef y otros organismos indican que cada año mueren alrededor de 7 millones de niños de hambre; y la cifra podría multiplicarse por 3 por la recesión que podría venir. Solamente en Argentina muere 1 niño de hambre cada 10 horas; y esto según los datos del propio Ministerio de Salud de la Nación. No me quiero ni imaginar a cuanto se elevará dicha cifra a causa de frenar nuestra economía.

Y esto sin contar otras muchas perdidas; que no son vidas humanas; pero afectarán y mucho el porvenir de los días que vendrán. Según la organización internacional del trabajo (OIT) se estima que 195 millones quedaran sin empleo. Y esto no solo significa dinero; también son vidas humanas: Cada año mueren 45 mil personas a causa del desempleo en el mundo por suicidio. Según estudios la tasa de suicidio crece en 21 personas por cada 100.000 en cada 1% de desempleo extra. En el escenario más pesimista se estima entonces que, a causa del parate económico, la tasa de desempleo podría causar más de 1 millón de suicidios extra.

El epidemiólogo Neil Ferguson, del imperial college que hizo el modelo matemático que preveía al menos 2 millones de muertes solo en los Estados Unidos y más de medio millón en Gran Bretaña y por el cual los Estados del mundo encendieron sus alarmas, hoy, y luego de haber recalculado el modelo, estima solo 500 mil muertes en todo el mundo. Por otra parte, Johan Giesecke, el epidemiólogo a cargo de la pandemia en Suecia (donde no hubo cuarentena y los resultados son los mismos o hasta mejores donde sí la hubo) nos dice sobre este hecho: “nunca un paper tuvo tanta influencia en las políticas públicas de todo el mundo”; refiriéndose al de Neil Ferguson.

Quizá unos años por delante se conozca a este hecho como el intento de apagar un incendio con más fuego; es decir, una completa estupidez humana. Tal es la magnitud de los hechos que desde la misma OIT consideran a esta crisis (autogenerada) como la peor desde la 2da guerra mundial. Por eso es sumamente egoísta el confinamiento social extendido porque implica salvar algunas vidas a costa de muchas millones de otras y en ese caso sombrío en donde la producción llegase a ser cero; el consumo también se hace cero; y es en ese limite en donde estamos todos muertos.

Nicolás Szuster

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