La palabra de un presidente

La confianza es un valor fundamental para constituir cualquier tipo de relación humana. Desde amistades, parejas, relaciones de trabajo hasta un pacto cívico. Generalmente, el primer indicador de confianza que nos da la persona que tenemos enfrente es la palabra y el cumplimiento de ella. El valor de la palabra manifiesta la fortaleza de la comunicación. Cuando expresamos anuncios, críticas o ideas, es muy importante que el receptor sienta honestidad y veracidad en el mensaje. Los líderes saben esto. Por eso intentan esforzarse para mantener un cierto nivel de credibilidad, ya que una vez que faltan a su palabra, generan decepción que se transforma en falta de confianza.

Hoy, pareciera que como sociedad dejamos de exigir este requisito a nuestros gobernantes. Cualquier candidato o funcionario puede pararse en un escenario o en una conferencia de prensa y llenarse la boca de promesas vacías o anuncios falsos. No nos preocupan las barbaridades que se entonan en campañas electorales. Aparentemente como sociedad dejamos de darle valor a la palabra en el ámbito de la política.

Esto se vio reflejado desde el comienzo del mandato de Alberto Fernández. Durante su año y monedas de gestión, las promesas de campaña cumplidas se cuentan con los dedos de una sola mano. Observamos desde los televisores la cantidad de anuncios contradictorios del presidente. El Ministro de salud Ginés, se contradice constantemente y declara palabras imposibles de cumplir. ¿Acaso no hay nadie en el enorme gabinete de AF que asesore o frene al ministro de salud con respecto a sus declaraciones? Se expresan con una facilidad, desligándose de cualquier responsabilidad sobre sus anuncios, que me lleva a cuestionar la seriedad e importancia que tienen las ruedas de prensa o los mensajes que se envían a través de la Casa Rosada.

Además, en todo esto hay un agravante. Las redes sociales. Estamos en una era donde comunicarse y expresarse es tan fácil que permite que se archive un gran contenido de información. Todos esos tweets, las intervenciones televisivas o radiales quedan almacenadas en algún lado. La falta de coherencia e integridad en los políticos a la hora de hablar los lleva a caminar siempre al borde de la hipocresía. La ciudadanía no debe borrar esos screenshots, sino recordarlos y pensar de mejor manera la confianza que va depositar en los candidatos.

Estamos en año electoral. Venimos viviendo procesos y campañas repletas de mentiras. Ninguna bandera política se escapa de esta etiqueta. Sería demasiado utópico pedirle a los políticos que valoren más su palabra. Sin embargo, como sociedad, sería un progreso no volver a caer en el juego de la mentira. Exijamos un mayor respeto a la coherencia y a la verdad. Una vez que le devolvamos el valor que se merece a la palabra, los políticos no van a tener otra opción que empezar a valorarla ya que para subsistir necesitan de la confianza de su pueblo. Así, vamos a empezar un camino de sanación entre los argentinos y sus instituciones. La palabra transmite confianza y la confianza tiene el poder de salvarnos de cualquier crisis.

Alberto Fernández, Ginés González García y Santiago Cafiero
Ilan Soae

Deja un comentario