La Política es la búsqueda del Bien Común

Un político es, por definición, una persona capaz de generar conductas humanistas con recursos y condiciones para desarrollar el entorno, favoreciendo las capacidades individuales y el crecimiento social todo.

Una sociedad educada en valores como enseñaron los griegos, educados en la “Paideia”, que era la formación de los niños, desde el seno familiar, en trasmisión de valores y saberes inherentes a la sociedad, formando de esta manera al ciudadano comprometido con su comunidad.

Desde esta perspectiva griega, el ciudadano se capacitaba desde niño para ser un ser social, útil y comprometido con los suyos.

En la República Romana, esos conocimientos tomaron la forma de estudios políticos. A quienes querían capacitarse para hacer política, la carrera para llegar a ser Senador comenzaba desde la temprana juventud, cuando debían prepararse para “Servir” como soldados, más tarde se les permitía desempeñarse en cargos administrativos como pagar los sueldos del ejército. Entonces tenían los valores bien marcados, defender lo propio, administrar lo público. Siguiendo consejos de los sabios, como el de Cicerón: “Somos esclavos de las Leyes para poder ser libres”.

Hasta que, ya entrados en la edad adulta, llegaban a ser Tribunos o Ediles, para acumular experiencia ascendiendo de escalón en escalón hasta llegar, siendo mayores y con mucha experiencia al Senado, que era la máxima aspiración por su Honorabilidad.

El Honor de ejercer un cargo social para servir al prójimo

La política que tenemos en Argentina, hoy, se nutre de otros componentes, más cercanos a los conceptos aristotélicos de la deformación de los sistemas de gobierno. Hoy comparamos la Democracia deformada actual con la Demagogia, pero Aristóteles (padre de la política), la identificaba como Oclocracia: “Gobierno de la muchedumbre, o poder de la turba”.

Gobierno rayano al autoritarismo protector, concentrador de poder, ejecutor de propagandas políticas, manipulador de miedos y operador de información tendenciosa para controlar actitudes individuales que decantan en grupos, regulando de este modo reacciones sociales.

En nuestro país vemos la desesperada lucha por sostenerse en el poder, de Diputados, Senadores y políticos varios, que sólo tienen como mérito hablar bonito, tocar sentimientos de demandas sociales para llegar formando parte de esta manera de una élite de funcionarios que no tienen en claro aquellos conceptos relacionados con Servir a la Sociedad.

La política en nuestro país se ha convertido en un modo de vida que está lejos de los conceptos Filosóficos Griegos y del Derecho Romano antes mencionados.

Se sienten agraviados cuando se les pide que achiquen el Estado, o sea que regulen los gastos propios, que eviten nombramientos de personas que no cumplen funciones y que se eduquen para ejercer cargos y así se ocupen de generar proyectos pensando en la sociedad. No es lo mismo tener un título universitario para ejercer un cargo, que estar realmente capacitado para ello.

Hoy vemos en el país una lista interminable de funcionarios con cargos en los cuales sólo ejercen el presentismo para cobrar su sueldo, sólo cargan horas de café y telefonía para arreglar acuerdos distantes al servicio que deberían prestar a la sociedad… y no son funcionales al Bien Común como finalidad de la Política.

Nuestra sociedad necesita una inyección de formación cívica, de cultura democrática y de altruismo, para generar, dos décadas después, dirigentes políticos líderes, preparados para afrontar el desafío, ocupándose de las cuestiones que afectan a la sociedad.

Formar líderes con valores y sentimientos que se identifiquen con fines altruistas y un fuerte arraigo social, sería dar la vuelta de este camino de oscurantismo y mediocridad en el que han caído la política y la sociedad en general… que no demuestra intereses sociales, sino sólo intereses sectoriales y particulares, tomando y ejerciendo el poder como un fin en sí mismo.

Altruismo, Humanismo, Ética, Civismo, son valores que se necesitan para no caer en el materialismo egoísta que conduce a los actos de corrupción, faltando a la sociedad que lo eligió dándole atribuciones de dirigente.

Valores son los que nos faltan

La República es la cosa del pueblo; y el pueblo no es el conjunto de todos los hombres reunidos de cualquier modo, sino la reunión de una multitud, asociada en virtud de un consenso sobre el Derecho y de una comunidad de interés”. Marco Tulio Cicerón

Nilda D'Aloia
Lic. en Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Córdoba

2 Comentarios

  1. Excelente todo!!!!! Es la realidad que nos toca vivir lamentablemente y la que les dejamos a hijos y nietos.
    Oj Ala se pueda cambiar. Sigamos trabajando y educando pars que asi sea.

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