Lo que el coronavirus se llevó…

La Argentina, a consecuencia de la pandemia provocada por el Coronavirus, así como el
resto del mundo, atraviesa circunstancias extraordinarias que impactan sobre su situación
económica y financiera y la de las empresas. La situación actual obliga a prácticamente toda
la humanidad a tomar medidas para detener, o al menos mitigar, las consecuencias del
COVID-19.

Las empresas se están enfrentando a diversos riesgos estratégicos y operacionales, no solo
a causa de la pandemia sino también debido a las medidas gubernamentales dictadas tales
como el aislamiento social preventivo y obligatorio o cuarentena obligatoria, con el fin de
mitigar su propagación y su impacto en el sistema sanitario, trayendo la consecuente
restricción de circulación y el cese de actividades económicas para casi la mayoría de las
empresas, pymes y comercios, cuyas actividades justamente no integran el listado de las
llamadas esenciales.

Esto les ha ocasionado, el retraso o la interrupción del suministro de materias primas; los
cambios en la demanda de los clientes; caída del consumo, el incremento de los costos; las
reducciones logísticas que provocan retrasos en entregas; los problemas de protección de la
salud y la seguridad de los empleados; la insuficiencia de mano de obra; altas tasas de
interés, ausencia de créditos, la inflación, pérdida de rentabilidad, o las dificultades
relacionadas con el comercio de importación y exportación.

En este marco, se precisa que las empresas revean su nuevo perfil empresarial anticipando
escenarios y adoptando medidas para adecuarse, minimizar los efectos negativos de la
crisis en cuestión, mantener la actividad, el empleo y salir fortalecidas de esta situación.
Entre las medidas para hacer frente a esta crisis, encontramos:

  • Proceso de Reestructuración empresarial: Seguramente un aporte elemental a dicho propósito sea la preservación de las empresas y, por tanto, la institución del concurso preventivo se vuelve más que relevante como mecanismo legal para reestructurar sus deudas. En este contexto de crisis, no será de extrañar el aumento significativo de los concursos preventivos, y quiebras que pudieran surgir al momento de levantarse la cuarentena. Resulta clave diferenciar que nada tiene que ver un concurso preventivo de acreedores con un proceso de quiebra. El concurso preventivo tiene, como finalidad principal, reestructurar los pasivos de una persona o sociedad para poder superar su estado de insolvencia y de esta forma poder continuar con la actividad empresaria. La Ley de Concursos y Quiebras, contiene diversos procesos de reestructuración de deuda, que precisamente tienen como horizonte la conservación de la empresa como fuente de trabajo y motor indispensable de la economía. Dichos procesos son el concurso preventivo y al acuerdo preventivo extrajudicial (APE).
  • Ahora bien, la necesidad de contar con un plan de acción: como carácter previo para intentar no caer en esta insolvencia patrimonial, es preciso contar con un Equipo calificado para dar Respuesta a Emergencias, que establezca la estrategia y marque los objetivos del plan de acción, garantizando que se toman las decisiones de la manera más rápida y acertada posible para superar la crisis. Este grupo también debería evaluar las fortalezas y debilidades de la compañía y de sus profesionales para ajustar procesos en momentos de crisis y amenazas externas. En esta toma de decisiones sobre el curso de la empresa, es importante que los asesores de las mismas, entiendan y ayuden a las personas que toman las medidas para atravesar esa situación explicando con detalle las distintas alternativas y consecuencias legales e impositivas. No se nos debe escapar que los procesos de insolvencia derivan en consecuencias gravísimas si no son atacados en el tiempo oportuno. Muchas empresas han establecido “planes de contingencia empresarial para emergencias” que suelen aplicarse inmediatamente en caso de una emergencia importante. Si una empresa no tiene un plan de este estilo, debe realizar una evaluación exhaustiva de todos los riesgos de inmediato, analizando el capital humano de dicha compañía, las subcontrataciones, la cadena de suministro, los clientes, la división de trabajo y el sector público.
  • Establecer un adecuado mecanismo de comunicación: de información positiva para empleados, clientes y proveedores, utilizando nuevos canales mediante el uso de las nuevas tecnologías e implementando el teletrabajo. Es necesario mantener una comunicación fluida tanto con el público interno como con el externo, así como reforzar los servicios de atención al cliente. De esta forma evitaran que se produzca una opinión pública negativa. Al mismo tiempo, el sistema de información establecido en la empresa debe utilizarse para recopilar, transmitir y analizar la información sobre epidemias y emitir avisos de riesgo.
  • La empresa debe garantizar los puestos de trabajo y la seguridad de sus dependientes: esto se logra cuidando los entornos de trabajo mediante la limpieza y desinfección de estos espacios, cumpliendo con los requisitos de gestión de la higiene de las autoridades de salud pública nacionales y regionales para los periodos de enfermedades infecciosas graves. Es por ello que las empresas tienen que arbitrar y cumplimentar protocolos y medidas de seguridad para salvaguardar la salud de sus trabajadores, garantizar el trabajo a distancia, mediante el teletrabajo. Debe reforzar la educación sobre seguridad epidémica, establecer directrices contrastadas de autoprotección de los empleados y aumentar la conciencia sobre la seguridad y la prevención de riesgos. Deben conocer y cumplimentar las medidas laborales extraordinarias que ha dictado el gobierno, algunas de las cuales tienden a resguardar la fuente laboral ante esta crisis, y otras otorgan ayuda financiera a empresas para afrontar justamente parte del pago de los salarios y contribuciones de la seguridad social. El objetivo primordial es mantener a toda la planta de operarios trabajando, evitando desplazamientos innecesarios, la aglomeración de personas, y sobre todo la pérdida del empleo. La dicotomía surge cuando esa empresa o comercio no está habilitado a trabajar y sin perjuicio ello debe seguir pagando salarios y servicios, pese a no desplegar actividad comercial alguna, ni obtener ganancias, lo cual pone en jaque financiero a la compañía y su continuidad empresarial.
  • En cuanto a los compromisos contractuales: es importante analizar exhaustivamente los contratos, sus cláusulas, ya que, debido a las causas excepcionales y a las leyes emitidas durante el periodo de crisis, puede que los incumplimientos de contrato no tengan las mismas consecuencias legales que en situación normal. Las empresas deben identificar y evaluar los contratos cuya ejecución pueda verse afectada y notificarlo con celeridad a los proveedores, clientes, para mitigar las posibles pérdidas, así como evaluar si es necesario firmar un nuevo contrato o addendas o cláusulas adicionales. Es importante generar y conservar todas las evidencias documentales para utilizarlas en posibles litigios civiles. En estas circunstancias, es importante determinar la mejor manera de proceder de cara a reducir los riesgos de futuras reclamaciones frente a incumplimientos. La negociación siempre será una herramienta muy efectiva para solucionar estas nuevas condiciones en las que las partes se encuentren ante un nuevo panorama no previsto, disminuyendo con esto la litigiosidad ante un eventual conflicto de intereses. Por lo tanto, es aconsejable a las empresas, que efectúen un diagnóstico de la relación contractual en la que estén inmersas, las particularidades de cada negocio, sus opciones, en un todo conforme el derecho vigente. De esta manera estarán en condiciones de evitar ser pasibles de reclamaciones legales que impliquen no sólo pérdidas económicas sino que pudieren acarrearles desavenencias comerciales entre empresas y causarles un impacto negativo en su imagen y reputación empresarial.
  • La gravedad de la crisis requiere la adopción de medidas que permitan la subsistencia del mayor número de empresas y de puestos de trabajos posible: Entre las medidas que a mi entender deberían considerarse, se encuentra la implementación de herramientas más eficaces que aquellas pensadas para cauces económicos normales, que permitan reestructurar los pasivos de las empresas que se ven seriamente afectadas por el repentino descenso de su facturación, derivado de la caída de sus ventas y el mantenimiento de todas o de una parte sustancial de sus obligaciones. Muchas de dichas empresas, aún siendo patrimonialmente solventes, pueden enfrentar una grave crisis de liquidez que debe ser evitada o superada de la forma menos traumática posible.

Reflexión Final

Harto sabido es que la pandemia de coronavirus ha causado a su paso, demoledores efectos sanitarios y económicos en todo el mundo y la Argentina no será la excepción. Lamentablemente las medidas de contención adoptadas por el Poder Ejecutivo Nacional en un intento de “beneficiar” a los empresarios no evitará que los mismos en el corto o mediando plazo se encuentren en estado de cesación de pagos o transitando dificultades económicas y financieras de carácter general, que pongan en grave peligro la continuidad de su negocio, por lo que el empresario deberá tomar una pronta y oportuna decisión sobre algún mecanismo de reestructuración de deuda que le permita atravesar la presente crisis y de tal forma conservar su empresa, evitando de tal manera un final no deseado como sería su quiebra. Para la elección en tales procesos de reestructuración que conduzcan al éxito deseado, resultará de vital importancia el rol que cumplamos los profesionales asesorando a empresas, a los efectos de ayudar a quienes toman decisiones, justamente a conocer en detalle los diferentes procesos de reestructuración de deuda, su viabilidad, sus efectos y consecuencias. Ello, para escoger el que mejor se adapte a la situación económica-financiera de la empresa y su pasivo y la respectiva preparación para afrontar el proceso elegido, en un todo armónico conforme nuestra legislación concursal vigente. Si bien no se puede tapar el sol con la mano, ni evitar lo inevitable, considero que se pueden encontrar vías para mitigar sus consecuencias. Es por ello que en un momento en el que la mayoría de los países está luchando contra la pandemia, el papel que desempeñan las empresas para afrontar esta crisis, en este escenario es fundamental. Como actores clave de la economía, la responsabilidad social de las empresas consiste en llevar a cabo una buena gestión empresarial y, principalmente, garantizar la seguridad y la organización adecuada de todos sus empleados más aún en épocas de riesgo empresario en ocasión pandémica.

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Jesica Saul
Abogada UBA. Especialización en “Asesoría Jurídica de Empresas”, Depto de
Posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
Se desempeña y especializa también en los fueros del Derecho Laboral y Derecho
Migratorio. Se dedica al asesoramiento jurídico de empresas nacionales y extranjeras

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