“Logros” de una provocación contra la República

Hace un tiempo que los ciudadanos nos estamos organizando en torno a ideas y dejando atrás el personalismo asociado al líder populista, que dice interpretar los deseos de su pueblo al estilo Mussolini. No habrá “consenso” ni imposición de una mayoría (menor al 50% de los votantes) a los defensores de la Argentina democrática, republicana, con división de poderes y mecanismos para garantizar a los ciudadanos sus derechos. Esta es la verdadera inclusión.

Nuestra tradición implica una serie de valores a los cuales no estamos dispuestos a renunciar porque son la estructura que nos sostiene. Nadie pega una patada a su propia silla, aunque el presidente se dispare a los pies cada vez con mayor frecuencia.

Por eso salimos a la calle, con las precauciones necesarias comprendimos que nuestro lugar es el encuentro, nuestro tiempo es hoy y nuestros derechos no serán arrebatados. Estuvimos, estamos y estaremos presentes.

Hace tiempo que en las marchas la foto de la cara de un dirigente se ha cambiado por la bandera (la verdadera inclusión) y carteles explicando ideas y reclamos. Esa es la gente que representa a los que se quedan en casa por salud o por temor, a las ranas en una olla de agua tibia (hasta que hierve el agua y muere la rana). Esa es la gente que cada vez suma más gente.

En esa coincidencia que desde este espacio reafirmamos una y otra vez, nos estamos aglutinando más para decir que para escuchar. Sin oradores y cantando el Himno Nacional (la verdadera inclusión) en lugar de una marchita marchitada.

El Campo y la Ciudad se acercaron y encontraron que juntos son más fuertes. Juntos seguiremos en la representación de nuestros connacionales y en la vigencia del ejercicio republicano. De lo dicho, lo cantado, los carteles que fueron expuestos en los medios masivos que ya no logran ignorarnos, porque somos noticia y estamos modificando la realidad, de esas palabras emana un credo. Un credo que nos representa.

La democracia representativa le debe dar el espaldarazo y no la espalda al reclamo, porque si salimos una y otra y otra y otra vez a encontrarnos en las calles y marchar es porque estamos haciendo ágora, estamos dejando de sentirnos representados por los votados, ESTAMOS PROCEDIENDO A ASAMBLEAS DE DEMOCRACIA DIRECTA.

Por ello se están sumando legisladores y periodistas, dirigentes que toman la responsabilidad de bajarse del escenario y ser uno más entre nosotros (la verdadera inclusión). La oposición no está dividida ideológicamente, sino por su manera de reaccionar ante los atropellos del oficialismo actual. Lo hacen de distintas maneras y de forma individual. Esa disidencia nutre y engrandece a los partidos de la oposición por un diálogo pluralista. Una y otra vez convocamos los ciudadanos y nos acompañan los que tienen nuestras mismas convicciones. Cada vez somos más.

La palabra representa y ennoblece. La más sentida estalla en la plenitud de sentido y nos ilumina el camino: REPÚBLICA.

Bajo esa matriz paridora de verdades, Campo+Ciudad resume en el CREDO REPUBLICANO las ideas que fundaron la Nación, enunciadas en primera persona para instar al compromiso personal, siendo esta LA HORA DE LOS PATRIOTAS.

El Credo nos plasma una serie de conceptos arraigados en la identidad nacional que hoy es preciso defender.

1- Creo en la igualdad ante la ley: El Poder Judicial necesita trabajar en comunión de ideas y defenderse de los intentos de manipulación de la Jefa (“hay que salir a apretar jueces”) porque si logran manipularlos, puede ser destruido. La igualdad ante la ley es la garantía de la ciudadanía de la preservación de sus derechos. Si el Poder Judicial actúa unido en defensa propia, defendiendo sus propios derechos y atribuciones, podrá seguir defendiendo los derechos civiles. Si no lo logra, será vaciado de contenido y su existencia no tendrá sentido en el marco de la República.

2- Creo en la independencia de los poderes: La división de poderes en tres, Ejecutivo (en tiempo presente, gestiona), Legislativo (para el futuro, hace leyes) y Judicial (juzga hechos del pasado) garantiza la República porque este equilibrio limita a los poderes. Si un poder se ejerce por encima de otro estamos en dictadura, por ejemplo al gobernar mediante sucesivos DNU el presidente anula la función del Poder Legislativo y limita su accionar. Claramente se entromete en un área para la cual no ha sido elegido y lo hace para ampliar su dominación. Al intrusar el Poder Judicial, dándole una impronta político partidaria, lo vacía de contenido. Aunque nombre miles de jueces nuevos, el cuerpo queda vacío. Luego de la manipulación se procede a su destrucción por la inutilidad de su existencia.

3- Creo en el Congreso como templo de la Democracia: El Poder Legislativo es un espacio de diálogo de saberes para dictarnos leyes que garanticen el cumplimiento de la Constitución Nacional, en la cual expresamos nuestro modo de vida. Para que se logre un debate de ideas los ciudadanos exigimos que sean respetadas las normas de convivencia que garanticen un intercambio respetuoso de la diversidad de miradas sobre nuestra patria. Aquí se dirimen las cuestiones esenciales, éste es el ámbito que sostenemos con nuestros impuestos. Sus miembros deben acatar la voluntad popular tal cual se vota, en mayorías y minorías.

4- Creo en la Justicia como garante de la Libertad: El Poder Judicial ejerce la legítima defensa de nuestros derechos, que supimos conseguir, en especial la libertad, aunque hoy estamos padeciendo ataques EXIGIMOS que el sistema que sostenemos nos sostenga como ciudadanos de pleno derecho. Este gobierno no ha instrumentado ningún tipo de auditoría, ningún control de su accionar. La Justicia debe presionar para ser auditora del accionar de un gobierno sin planes, bajo su presión se presentó un presupuesto tardío y desactualizado por la devaluación del peso en caída libre.

5- Creo en los hombres y mujeres de mi Patria, y en la Constitución que consagra sus derechos: Nuestra camiseta es la celeste y blanca, nuestro manual de instrucciones la Constitución de la Nación Argentina y el pueblo es la totalidad de hombres y mujeres de nuestra Patria. Es delito la traición a la Patria.

6- Creo en la libertad de prensa, de opinión y de empresa: Nuestra identidad nacional rechaza la censura, la manipulación ideológica, la intrusión y cooptación de los espacios productores de saber (el sistema educativo) y el pensamiento único. La intervención de empresas privadas es un abuso y su expropiación es delito.

7- Creo en la propiedad privada: El Estado es el garante de la propiedad privada dentro de un sistema que regula su posesión, usufructo y herencia de los bienes personales. Del mismo modo, resulta ilegal la ocupación de terrenos ajenos, por privados u organizaciones, siendo la usurpación un delito que no genera derecho alguno.

8- Creo en el derecho a la privacidad y al trabajo: La vida privada y los datos personales son derechos protegidos para cada persona, violarlos y divulgarlos es delito. El derecho al trabajo es primordial en nuestro sistema de vida y está garantizado por la Constitución. Es tarea del Estado (y del gobierno de turno) generar las mejores condiciones para el desarrollo del país y en este marco, del mercado laboral legal.

9- Creo en estos principios y juro sólo a ellos someterme: Porque nos dimos estos principios de manera soberana y los sostendremos sin renuncias.

10- En ellos, y por ellos, me declaro libre: En ellos, y por ellos, nos declaramos libres.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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