Más progresismo y menos pensamiento mágico

Los argentinos tendemos a pensar que los factores aleatorios que podrían incidir a nuestro favor suelen ser determinantes, ejemplos sobran: La Milagrosa Soja, La lluvia de inversiones, Vaca Muerta, El Litio, Los Acuíferos, la Eólica, conclusión somos un país rico, etc. etc., etc., o saraza, como más le guste y solo por citar algunos.

La realidad es muy distinta y es cruel, nos golpea una y otra vez con el 40,8 % de pobreza, un 8,9 % de indigentes (equivalente a 16 millones de argentinos que viven en la pobreza y 3,6 millones en la indigencia y la cifra resulta más alarmante cuando el 59,5 % de los niños y adolescentes están comprendidos en la pobreza), recesión en los últimos 8 años, tasa de interés de más de 70%, inflación del 55%, dólar alto y un endeudamiento en moneda extranjera que condiciona nuestro equilibrio fiscal.

No basta con una buena cosecha, un instante de inspiración o responder con total seguridad que Dios es argentino, para creer que todo es posible, hasta pretender ser un país desarrollado, por ahora meta inalcanzable, termina siendo solo es una construcción mental colectiva que simplifica, no nos deja ver la realidad y en definitiva termina siendo una frustración más.

Es necesario meditar, analizar, planificar y utilizar las mejores herramientas y nuestros mejores profesionales para enfrentar los distintos problemas con Políticas de Estado, antes que la crisis nos estalle y nos exponga a lo peor de nosotros mismos.

El enemigo no es el otro, en todo caso es un adversario ocasional y si somos inteligentes podremos contarlo en nuestro equipo.

Los desafíos son: generar trabajos dignos, posibilitar una mejor adecuación impositiva de las Pymes, incentivar políticas de desarrollo de productos por regiones, ser competitivos, abrir nuevos mercados y rediseñar los viejos y convertirlos en oportunidades, invertir en energías no contaminantes, combatir el hambre, la desnutrición infantil, las enfermedades, la corrupción, la pobreza, la miseria, la marginalidad, el narcotráfico, la trata de personas, el femicidio y cuánto mal quieran enfrentar. Pero lo cierto es que siempre desde la estructura de quien ejerce el Poder, sea quien sea, ninguneamos nuestros propósitos, nos boicoteamos a nosotros mismos y aún más las formas para poder detectar los problemas y enfrentarlos.

Entonces una vez declarados los inconvenientes que no pudimos ver, aparecen las soluciones mágicas, en política, en economía, en lo social y vamos encarando los problemas con la aceleración de lo que viene primero, siempre lo inmediato es vital y obvio nunca lo es en el largo plazo, las cosas se remiendan como se pueden y de acuerdo con la necesidad del momento. Grandes postulados que quedan en títulos fuera de cartelera en poco tiempo, todo ello termina con la marquesina hecha trizas en fracaso y frustración colectiva.

Es un diagnóstico o estado de situación que debe ser tomado muy en serio, si queremos encontrar alguna posibilidad de éxito sobre la solución de nuestros problemas.

Una vez un Ex presidente dijo: “las ideologías han muerto” y tanto influyó que nos convenció y le sacamos el contenido de la idea a los Partidos Políticos y hasta del mismo Estado, cabalgamos con los jinetes eventuales hacia el país del No sé quién? No sé dónde? Para qué estamos? Somos sustentables? Primero la mía, no?

Creció la idea de la Globalización y echó por tierra todo intento de racionalización y más tarde el del existencialismo lógico de desarrollarnos con nuestras propias ideas.

En épocas de Paz y Democracia la lucha terminó siendo contra el enemigo que se pretende, en pos de la Revolución imaginaria.

Hoy debemos reivindicar al Progresismo, ese término que fue incorporado por el Dr. Lisando de la Torre, fundador del Partido Demócrata Progresista que el 14 de diciembre de 2019, acaba de cumplir 105 años de existencia y uno de los grandes Políticos Argentinos del siglo XX, como una corriente de pensamiento que tiene como búsqueda en el progreso de la sociedad en base a Políticas de Estado, siendo: 1) Democrático y Reformista, 2) Abierto y Plural, 3) Se opone a la Demagogia, 4) Pretende la transformación positiva de la realidad de los Ciudadanos, 5) Cree en el Desarrollo Educativo y Científico, 6) Debe haber un Estado presente, 7) Es Innovador y Vanguardista, 8) Defiende la Igualdad con Derechos y Deberes que cumplir, 9) Tiene como objetivo un Desarrollo en base a la Industrialización y 10) Procura la Transparencia y Honestidad en la Gestión Pública y Privada, como para citar algunas proclamas.

Para finalizar quiero compartir una célebre frase de nuestro prócer Domingo F. Sarmiento, que nos permitirá reflexionar al respecto, cuando señaló: “Bárbaros, las ideas no se matan”, habiendo nuestro país, tenido tantos hombres y mujeres valiosísimos, con pensamientos y acciones de gobierno que aún perduran en el tiempo, puede ser que la tamaña tarea no sea solo la responsabilidad de algunos? sino la de muchos más y podamos entre todos rescatarnos de las diferencias, darnos los acuerdos básicos, esenciales y necesarios, para que el objetivo sea de una vez y para siempre sacar a la Argentina y a los argentinos del abismo de la grieta; y quizás pensándolo bien, solo así tengamos todos juntos una nueva oportunidad.

Por Alberto Suárez San Martín

Nota: Los conceptos sobre Progresismo los pueden encontrar desarrollados en la obras de Lisandro de la Torre de Raúl Larra, Tomo I, tercera edición.

Edgardo Marano

Deja un comentario