Menem o De la Rúa

Alberto está acorralado, y él mismo se puso en esta situación. Desde que el kirchnerismo asumió nuevamente el mando del Poder Ejecutivo Nacional, parece que el país está a punto de estallar, y cada decisión que toman lo único que hace es acercarnos un poco más al abismo.

Miremos la Justicia: desde que ganaron las PASO en agosto de 2019, salieron de la cárcel Cristóbal López, Fabián de Sousa, Gerardo Ferreyra (Electroingeniería), Carlos Cortez (investigado como presunto testaferro de Daniel Muñoz), Fernando Esteche (Quebracho), César Milani, Oscar Thomas (exdirector de Yacyretá), Julio De Vido, Amado Boudou, Luis D’Elía, Carlos Kirchner, Roberto Baratta (mano derecha de De Vido), Omar “Caballo” Suárez (sindicato de Obreros Marítimos Unidos), Atanacio Pérez Osuna (exintendente de Río Turbio e interventor de Yacimientos Carboníferos -YCRT-, liberado, tras ser condenado a cuatro años de prisión por el cobro de 50 millones de pesos por una ruta que nunca se hizo) y Juan Pablo “Pata” Medina (exjefe de la UOCRA de La Plata). Volvió el kirchnerismo, todos los mafiosos libres.

Miremos la economía: el kirchnerismo ganó las PASO, y desde ese momento el peso no para de devaluarse. Oficialmente, se pasó de comprar 1 dólar por $39,6, a comprarlo por $75,25. En el mercado negro (o “dólar blue”), que es el precio que realmente refleja el valor del peso, se puede comprar 1 dólar a $130. Así que devaluamos la moneda un 330% en menos de 1 año. Antes no teníamos cepo, y el miedo al kirchnerismo, lo impuso de nuevo.

Llegó el kirchnerismo, y ajustó cada vez más tuercas para que la gente no pueda comprar dólares, porque seamos sinceros, ¿Quién confía en el peso, y en este gobierno «de científicos»?

Intentaron estatizar Vicentin, la sociedad lo impidió. Intentan llegar a un acuerdo con los bonistas, y hace meses que venimos viendo en los medios las “ofertas finales” de Guzmán y de Kicillof (por la deuda provincial). Hay tantas “últimas ofertas” que ya nadie nos cree, y los acreedores saben que si presionan un poco más, obtendrán otra “oferta final”.

Durante el gobierno de Cambiemos, el kichnerismo se quejaba de que cerraban PyMEs y empresas, pero al mismo tiempo que cerraban algunas, abrían otras. El kirchnerismo se tuvo que enfrentar al coronavirus, y lo hizo de la peor manera: cuarentena estricta para todos.

Nuestros gobernantes deciden quién es “esencial” para esta etapa. Como si comer o pagar un alquiler no fuera esencial. Y para hacer eso, hay que tener plata en el bolsillo, y si las empresas no trabajan, no producen, y no pueden vender sus bienes o servicios, y no generan ingresos, y así no pueden pagar sueldos. Pero el gobierno de científicos, por decreto, dice que no se puede echar empleados. En resumen, están obligando a las empresas a cerrar. Y empresa que cierra en cuarentena, difícil que vuelva a abrir. Y a más empresas cerradas, más gente sin empleo.

Pero tranquilos, el Estado Nacional paga todo. El Estado te da un IFE, el Estado te da un ATP.

Es curioso, las empresas no pueden trabajar (no generan ingresos), pero las obligan a pagar sus impuestos, para que el Estado recaude y le de plata a la gente mediante IFE o ATP. O sea, te extorsionamos para sacarte plata y devolvértela mediante algún artilugio y decirte que te ayudamos. ¿No es hermoso ser político en Argentina?

Lo bueno es que tenemos legisladores ilustres, sabios, que controlan al Poder Ejecutivo y que deslumbran por su brillantez. Deslumbran tanto que en estos momentos están tratando una ley de teletrabajo que pretende obligar a las empresas a pagar el servicio de internet de cada domicilio de sus empleados, y pagarle las roturas de sus PC personales.

También deslumbran al querer crear un “impuesto a los influencers”. Esta es la máxima expresión de que nuestra clase política no entiende el capitalismo ni cómo funciona el mercado.

Un impuesto a los influencers significa que una persona tiene que pagar por ser famoso. A ver, uno no es famoso porque quiere. Uno es famoso porque los demás lo eligen, libremente, y también pueden dejar de elegirlo. En vez de “impuesto a los influencers” tendrían que llamarlo “impuesto a la fama”. Es el sumum de la ridiculez.

¿Y en seguridad? Bueno, Alberto hace poco tiempo atrás nos dijo que se iban a incrementar los ataques contra la propiedad privada y que tendríamos que estar alerta. ¡Que bueno! Nos dicen que nuestra propiedad y nuestra vida corre peligro, y como estamos avisados, nos la tenemos que bancar. Básicamente, el gobierno está diciendo que puede venir un 2001 nuevamente, pero que ellos no creen ser responsables de haberlo generado, ni se hacen responsables por lo que pase. La culpa la tiene la pandemia.

Y es que hasta Mario Ishii, uno de los eternos barones peronistas del conurbano bonaerense, dijo que pronto estaremos como en el 2001, y ya hay algunas muestras de ello… hace pocos días nos enteramos que a las afueras de Mar del Plata, 300 personas estaban cavando pozos para robar cables de telefonía en un espacio de 10 kilómetros, por el valor que tienen, para venderlos.

La economía está cayendo drástica y rápidamente, y como consecuencia, aumenta la pobreza de manera exponencial. El gobierno le va a echar la culpa a la pandemia. Pero recordemos, quién nos metió en este lodozal es el kirchnerismo, haciéndole creer a la sociedad que la solución a todo es un “Estado presente”.

Alberto ahora tiene solo dos opciones: convertirse en Menem, bajar el tono combativo contra las empresas y los privados, liberar la economía, parar con la emisión monetaria y dejar de castigar a quienes pagan impuestos; o convertirse en De La Rúa, y terminar yéndose antes de tiempo. Sólo depende de él que Argentina dé el paso final hacia el abismo y tengamos otro 2001, o que demos un giro de 180 grados y salgamos de esta crisis.

Antonio Fratamico

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