MenosCABAndo, ¿Se aCABA el problema?

Cuando el río suena, agua trae, a veces agua que no moja (Grabois) y otras, que envenena (Galmarini).

Agua también es la que moja la oreja (Fernández a Larreta) y el sudor frío (intendentes no K en el fatal anuncio K).

En la anomia, en la crisis, cuando el que siempre aguanta ya no aguanta más (Policía Bonaerense y otras) y ante el desafío de Fernández (aludiendo a la comodidad de un bocinazo desde los patrulleros) con los policías en la Quinta de Olivos (lo pedís, lo tenés), se caen como un castillo de naipes el respeto, la autoridad legítima y el carácter del mandatario, cuyo valor se medirá en su capacidad de mesura, organización, diálogo y solución viable para las partes en conflicto.

Generoso con billetera ajena

Se le retobaron los niños en la salita de 4 al Kici y el preceptor a cargo (la Dire no aparece, pero da instrucciones por celu) aprovechó para sacar de la billetera del niño Horacio unos tejos, después vemos cómo lo repartimos, pero tranquilizando al favorito de la Dire.

Sin embargo, la realidad grita otra cosa, en su artículo «Cristina y Alberto», el periodista Ignacio Miri lo expresó así: «Para decirlo de otro modo, Alberto Fernández eligió sentarse a discutir de plata con Horacio Rodríguez Larreta antes que seguir lidiando con un interlocutor difuso, que se presentó ante el gobierno bonaerense primero, y luego frente al gobierno nacional, como una miríada de protestas sin un conductor único que recogió reclamos genuinos de una fuerza integrada por casi 90.000 policías que en gran parte caminan, nacen y mueren en los territorios más empobrecidos del país».

Según Miri «La idea de acelerar la quita de fondos a la Ciudad salió de boca de Máximo Kirchner, que hace 15 días propuso retomar la idea que Cristina Kirchner había enunciado en el verano, y que había puesto en práctica el ministro del Interior Wado de Pedro hasta que la pandemia obligó a congelar esa iniciativa».

Los «buenos muchachos» de la banda creyeron, de este modo, que, así como Axel se ahoga en un escupitajo, Horacio no lograría sobreponerse al rafting gubernamental.

Craso error, porque su proceder intachable engrandece su condición de estadista y gestor.

«Axel Kicillof quedó, tal como sucedió con el primer conflicto de su gestión, cuando los legisladores de Juntos por el Cambio le complicaron los permisos para financiarse, en un papel relegado y dependiente de la soga que le arrojó Fernández para sacarlo por arriba de un conflicto en su distrito», explicó Miri.

Agregó: «En el gobierno porteño aseguran que desconocían por completo el contenido del anuncio presidencial. En realidad, lo desconocían hasta 3 minutos exactos antes de que comenzara la transmisión del discurso, cuando el Presidente le envió un mensaje al teléfono de Horacio Rodríguez Larreta: eran las 19:29. A las 19:32, empezó el discurso».

Horacio, el buen porteño

Ante el sorpresivo manotazo, el Jefe de Gobierno de CABA «Encerrado con sus colaboradores más cercanos, Rodríguez Larreta evaluó hasta último minuto del miércoles su respuesta, que incluirá un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para recuperar el dinero que perderá la Ciudad. Eso fue lo que anunció Rodríguez Larreta en la sede del Gobierno porteño», explicitó el periodista de La Nación.

Agrava la situación de la quita que desangra (la sangre también es agua, es líquido vital), que la mirada sobre la Ciudad es de desprecio ante la gestión, porque odian la silla en la cual no pueden sentarse, pero ese desprecio no tiene en cuenta la necesidad de recursos económicos para enfrentar la pandemia.

La pandemia de Covid-19, no la del kirchnerismo.

Miri advirtió: «La jugada del Presidente, por supuesto, tiene riesgos importantes. El más grave es que, si bien los policías rebeldes recibieron la condena de toda la política por protestar en Olivos, también comprobaron que la respuesta a su reclamo salió desde la Quinta de Olivos. Es posible que quede en la memoria la imagen de que una decena de patrulleros tocando la bocina en el lugar (in)correcto consiguieron dos invitaciones a

dialogar en forma directa con el Presidente -que incluso rechazaron- y, horas más tarde, el anuncio de que el Gobierno retiraba recursos de un distrito para satisfacer sus pedidos. Hoy es imposible saber si ese ejemplo cundirá o no entre los sindicatos estatales bonaerenses que ya hacen cola detrás de los policías para pedir sus propios aumentos. Si Kicillof actúa rápido y anuncia aumentos para esos sectores, ese riesgo se puede mitigar».

Atento niño Axel, deje de pelear con el niño Piñón (que ante el ascenso de Filomena tuvo otro ataque de vedettismo payásico) y preste atención a las naranjas, las mandarinas y los reclamos, que de nada sirve esconderse tres días si al cuarto cumple con un justo reclamo.

Kircherismo explícito take away

De este modo, ya no se precisa más la reunión de comité en el Instituto Patrea, sale la modalidad take away y desde la puerta, el paseador de Dylan tiene el menú completo de populismo K, listo para llevar.

«El Presidente (…) terminó alejándose definitivamente del camino de la moderación y el diálogo con los opositores para abrazar los modos y las recetas que caracterizaron desde siempre al kirchnerismo», según Miri.

En este río revuelto, la ganancia de los pescadores está clara. Lo explicitó el periodista citado: «Ahora quedó claro que, a la hora de los problemas, no dudará en desfinanciar una provincia para beneficiar a otra. Es cierto que los bonaerenses llevan décadas de discriminación frente a ciudadanos de otras provincias que reciben mayores niveles de recursos coparticipables per cápita, pero en la bolsa de los beneficiados por esas transferencias no están precisamente los porteños, cuyo estado se financia básicamente con recursos fiscales propios y recibe de la Nación menos dinero por habitante aún que el que le toca a la Provincia».

Está claro, entonces, que cada circunstancia será utilizada para dar «al amigo todo, al enemigo ni justicia», como decía Perón. De este modo lo explicó Ignacio Miri: «Este cálculo está en la cabeza de Rodríguez Larreta, que en su anuncio hizo malabares para mostrarse firme en su protesta pero sin poner un pie afuera del caminito del centro que eligió para tratar de competir en 2023 por la Presidencia de la Nación».

Fuente: Ignacio Miri, La Nación

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

Deja un comentario