Nuevo paradigma de régimen de comunicación con los niños, niñas y/o adolescentes en tiempos de COVID-19

En el marco del Decreto n° 297/20 y sus sucesivas prórrogas, que ordenan el aislamiento social
preventivo y obligatorio, surgen excepciones que exceden a la norma.

Una de ellas es atinente a garantizar los derechos de los niños, niñas y/o adolescentes con progenitores separados.

Durante la noche del 1° de Mayo, el Jefe de Gabinete de Ministros decidió el traslado de una vez por semana del o los niños, niñas y/o adolescentes al domicilio del otro progenitor o progenitora, o referente afectivo.

Dicha situación fue contemplada apenas comenzó a regir el decreto n° 297/20, mediante excepciones planteadas por el Ministerio de Desarrollo de la Nación, a través de la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia conjuntamente con el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. Quienes dispusieron el traslado por única vez al domicilio del otro progenitor o referente afectivo, debiendo completar un formulario con los datos correspondientes, en concepto de declaración jurada aprobada por resolución 132/20, pudiéndola descargar de la respectiva página del Ministerio.

No obstante, como toda medida temporal requiere una actualización que se adecúe a la realidad por la que atraviesan estas familias, ya que no responde a las necesidades ni procura garantizar los derechos de los niños, niñas y/o adolescentes.

La jurisprudencia se ha pronunciado al respecto, debiendo interpretar la norma en relación, tanto del contexto social, como el derecho y las obligaciones que rigen la cuestión.

Para ejemplificar lo antedicho, un fallo del Juzgado de Paz de Coronel Pringles, del 8 de Abril del corriente, autos: “M.A.M c/ A. V. s/incidente de Modificación- Derecho de comunicación. ha dado a lugar a la petición de la progenitora, en cuanto a habilitar el régimen de comunicación con el padre de los niños, en virtud de su situación laboral.

Fundamentando su decisión en la interpretación de la excepción dispuesta por la resolución 132/20 en su inciso b: “Cuando uno de los progenitores por razones laborales, de asistencia a terceros u otras causas de fuerza mayor deba ausentarse del hogar en el que se encuentra el niño, niña o adolescente; pueda trasladarlo al domicilio del otro progenitor, familiar o referente afectivo”. Circunstancia que se ajusta a la realidad familiar, teniendo presente, además que en la ciudad de Coronel Pringles, prácticamente no se utilizan medios públicos de transporte, en razón de las pequeñas distancias, lo que conlleva a los peligros sanitarios mínimos.

En este punto, ya hubo un quiebre al paradigma inicial, es decir, la suspensión de los regímenes de comunicación. Un cambio paulatino e inevitable, en consecuencia de la prolongación del aislamiento obligatorio.

Luego de darse a conocer públicamente el fallo judicial dictado por el Juez Nacional en lo Civil N° 102 de la Justicia Nacional, donde se autorizó al progenitor no conviviente a retirar a su hijo del domicilio materno, a fin de retomar el régimen de comunicación con el mismo. Basando su decisión en la Convención de los Derechos del Niño, en el artículo 9.3 que establece: “Los Estados Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del niño”.

Una vez más, la justicia en función de sus facultades, no sólo instaura un precedente, ya que dicho fallo sería el principio de varios requerimientos judiciales por parte de las/los ciudadanos que se encuentren en las mismas condiciones. Si no también, implícitamente exige al poder Ejecutivo a que afronte una realidad sobreviniente, ya que la judicialización innecesaria sólo es subsanada por una norma clara.

Ante la polémica el Jefe de Gabinete utilizó el mismo criterio, y reconoció que debe existir una distribución equitativa entre ambos progenitores de las obligaciones comunes, en lo que respecta a la crianza y el cuidado de los niños, niñas y/o adolescentes. Desalentando toda desigualdad de género.

También distingue entre los tipos de familias, y dispone que de ser monoparental, el traslado podrá ser al domicilio de un referente afectivo, siempre que ello sea en función del interés superior del niño/niña y/o adolescente.

Y por último, en vista de aclarar quiénes están habilitados para realizar los traslados, son los padres o referentes afectivos con los que conviva durante el aislamiento obligatorio.

No obstante, deberán cumplimentar con los siguientes requisitos: portar completa la declaración jurada dispuesta por la resolución 132/20 (formulario del Ministerio de Desarrollo de la Nación) y cumplir estrictamente todos los recaudos sanitarios vigentes a evitar la propagación del virus y posible contagio.

Para finalizar y en virtud de mi opinión, teniendo en cuenta el contexto socioeconómico de la sociedad argentina, se ha tomado una decisión acorde al principio de economía procesal en relación al ordenamiento jurídico, en este período que parece interminable, de constante prueba y error.

Débora Díaz
Abogada, especialista en Derecho de Familia, recibida en la Universidad de Buenos
Aires, me desempeño como abogada y coordinadora del departamento Civil del estudio jurídico Leguizamón-Rodríguez.

1 Comentario

Deja un comentario