Oda a la Pobreza

¡Cuánta dignidad hay en ser pobre! ¡El pobre es el “desposeído”, el “oprimido”! Y donde hay un oprimido, hay un opresor…

¿Cuántas veces hemos escuchado que “la clase trabajadora” es la “oprimida”? ¿Cuántas veces escuchamos que se relaciona pobreza con humildad? ¿Acaso alguien que no es pobre no puede ser humilde? ¿Cuántas veces vemos que se vinculan características personales con la condición económica? ¿Cuántas veces la política nos dice que quiere ayudar a “los más vulnerables”?.

El viernes pasado, nuestro Presidente Alberto Fernández dijo que la Ciudad de Buenos Aires era “opulenta” y que “debía devolverle al país todo lo que el país le dio”. Además de ser técnicamente una burrada, la afirmación de Alberto Fernández no denota más que una continuación de los típicos preceptos de la izquierda, de la cual se ha apropiado el kirchnerismo. Hay una clase “oprimida” y una clase “opresora”, y por eso hay que quitarle riqueza a los opresores, a los ricos, para dársela a los oprimidos, los vulnerables, los pobres.

Y ahora esta “lucha de clases” se traslada a las provincias. Y como en toda estrategia kirchnerista, hay que buscar un enemigo. El enemigo ahora es la Ciudad de Buenos Aires, y su opulencia. La Ciudad es opulenta porque le “quitó” a las demás provincias. La Ciudad es opulenta porque “crece mucho y no dejó que las demás provincias crezcan”. La Ciudad es el enemigo, y hay que quitarle lo que tiene para “redistribuirlo de manera más justa”.

Sumado a esto, ahora se quiere instaurar un nuevo “aporte solidario por única vez”, que algunos preferimos llamar impuesto, que “solo pagarán los ricos”. Victoria Donda afirma en su twitter “los que más tienen pueden ayudar mucho con muy poco… solo con el aporte de 12 mil personas podemos empezar a construir un país más justo”.

En política (y en la vida), crear enemigos es una estrategia básica, porque permite echarle la culpa a alguien sobre la mala situación de uno. Esto es típico de los populismos, y típico del pensamiento de izquierda. Cuba dice que por el embargo de Estados Unidos es pobre, pero existen más de 200 otros países con los cuales comerciar.

Venezuela dice que por culpa del “imperio yanqui” y de los “intentos de golpe de Estado por parte de Colombia” su país está como está. El kirchnerismo dijo que por culpa de la “oligarquía” y su “poca solidaridad”, tenemos “un país injusto”. Y ahora que la Ciudad quiere independizarse respecto de la Nación en cuanto a cómo administrar la pandemia,

Buenos Aires es “opulenta porque le quitó a las provincias y debe devolvérselo”…. No sabemos qué le quitó, ni qué debe devolver, pero ya hay un enemigo. Y tampoco sabemos para qué se va a usar el dinero de “solo 12 mil personas”, ni cómo quieren hacer “un país más justo”, pero lo importante es sacarle a alguien para “ser más justos”.

¿Cómo seremos más justos? Nadie lo sabe…

Pensemos por un minuto: la Ciudad de Buenos Aires, ¿Alguna vez apuntó con una pistola a las demás provincias para quedarse con sus recursos? ¿Alguna vez cobró impuestos o aranceles por ingresar y por salir de ella? ¿Alguna vez impuso una aduana propia para controlar todos los productos que vienen de otras provincias? La ciudad de Buenos Aires, ¿Es la única ciudad con puerto?, ¿Es la única que puede recibir productos de otros países? ¿La ciudad de Buenos Aires extorsionó a la Nación para quedarse con algo que no era de ella?.

Todas estas son demostraciones de la pobreza mental de nuestros dirigentes. Todas estas son demostraciones de que no se cansan de mentirnos en la cara. El kirchnerismo es eso. Mentira.

Pero peor aún, todas estas son demostraciones de que no entienden absolutamente nada de economía. Si queremos un país más justo, tenemos que dejar que nazcan miles y miles de empresas, para que cada argentino pueda tener un trabajo. Si hay trabajo, hay dinero en los bolsillos de la gente, y así cada uno podrá pagar su techo, su abrigo y su comida. Eso es justicia social.

Si queremos un país más justo, no tenemos que sacarle a uno para darle a otro. No existe algo así como la “lucha de clases”. Si le sacamos a uno (el rico), ese se va a asustar, y lo primero que va a hacer es enviar su dinero afuera del país, y así, no vamos a tener a quien “sacarle”. Pensar que el Estado va a resolver la pobreza sacándole a unos y dándole a otros es una ilusión. Perdón, pensar que el Estado va resolver la pobreza es una ilusión.

Años y años hemos escuchado que necesitamos un país más justo. No dejemos que nos engañen. Sacarle a uno para darle a otro (sea entre personas, o entre provincias) es un canto a la pobreza.

Lo único que vamos a lograr, así, es ser cada día un poquito más pobres.

Antonio Fratamico

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