¡Ofelia, queremos debatir con vos!

En colaboración con Martina Infante (Estudiante de derecho, Universidad Torcuato Di Tella)

El pasado martes 25 de agosto el Club de Política de Di Tella organizó una charla opcional por Zoom con una invitada bastante polémica. Tal fue la repercusión que tuvo entre los alumnos que más de 500 personas se inscribieron para escucharla, cantidad que fue récord de inscripciones en las actividades organizadas por dicho club. La invitada fue ni más ni menos que la legisladora porteña por el Frente de Todos, Ofelia Fernández.

El Club de Política de Di Tella está organizado por alumnos para alumnos, en donde, desde que empezó la cursada virtual, organiza charlas con figuras o dirigentes políticos como: Matías Tombolini, Cecilia Moreau, Roberto Mirabella, Domingo Cavallo, entre otros. La idea original era que la charla sea sólo para la comunidad Ditelliana.

Ahora bien, la reunión virtual comenzó alrededor de las 18:00 hs. con más alumnos de lo esperado. Habíamos notado que estábamos compartiendo el espacio con gente que no formaba parte de la universidad ya que seguramente el link de acceso se filtró y se masificó. Es normal, muchos jóvenes de nuestra edad tienen interés en conocer, escuchar y debatir con alguien como Ofelia o simplemente llamar la atención. Todos conocíamos a la legisladora y la idea principal era ir a debatir, siempre con respeto, ideas que podrían ser interesantes. La charla comenzó normal, todos los alumnos teníamos la esperanza de poder preguntarle algo a la legisladora. El respeto fue algo que primó en sus comienzos, hasta que sucedió lo que todos ya conocen; algunas personas abrieron el micrófono e insultaron. No obstante, cabe aclarar, que entre nosotros creemos que los cobardes que se camuflaron bajo el anonimato y faltaron el respeto, no eran estudiantes de la universidad.

Lo que no salió en los medios, fue la manera de operar del Club de Política de la facultad. La falta de respeto fue fomentada por la imposibilidad de preguntarle a la legisladora cosas que no iban con su tinte político. De cualquier manera, repudiamos el accionar de aquellos que insultaron a la legisladora. Nos gustaría como alumnos tener un espacio para poder expresarnos para formar opiniones y fomentar el debate, una de las columnas de la democracia. Los oradores no deberían ser elegidos con anteojos políticos y los debates no deberían ser restringidos. Necesitamos un espacio libre para cuestionar, escuchar y aprender y que haya presencia para más que preguntas amables con tibios halagos. Aunque depende mucho del color de bandera del orador, los miembros del club nunca pueden mostrar sus desacuerdos y argumentos contra los invitados ya que sus preguntas que se envían a través de cuestionarios, son vetadas con la excusa del “discurso de odio”. Luego de este triste suceso, no habrá lugar para los que realmente estamos interesados en debatir y crecer, ya que seremos tildados como odiadores, cuando en realidad queremos ser democráticos.

Es ahí, sí, justo ahí donde pierde la sociedad. Porque a la legisladora Fernández le negaron la posibilidad de poder escuchar a jóvenes que ella representa. Le negaron la oportunidad de responder a las inquietudes de las próximas generaciones. La enmarcaron en una charla partidaria en vez de confiar en su inteligencia política para contestar los tantos polémicos asuntos. Realmente los alumnos nos quedamos con las ganas de poder debatir con una persona tan relevante como es Ofelia. Nos quedamos con las ganas de poder debatir con respeto y de escuchar su opinión, pero sobre todo de mostrar aprecio por los buenos argumentos, el conocimiento y el saber. Todos valores que se transmiten en la Universidad Torcuato Di Tella.

Por eso mismo, debemos proteger estos espacios y fomentarlos. Estos lugares son los semilleros de la clase política futura. Debemos escuchar a todos y luego revisar y criticar el discurso. No muy lejos, en los tan admirados y cuestionados Estados Unidos, los campus universitarios sufren la falta de libertad de expresión. Por ejemplo, según Y.A.F (Young America’s Foundation) solamente el 3% de los oradores invitados a los campus son de ideología conservadora, cuando el porcentaje de la población conservadora es del 38% del país. También muchos oradores son agredidos e insultados. Esperemos no copiar este ejemplo y fortalecer a nuestra sociedad con verdadera tolerancia y con el don de escuchar y opinar evitando que sea viceversa.

Sostenemos que el debate es valioso para alcanzar consecuencias positivas. El mismo Alberdi, padre de nuestra Constitución, pensaba que todas las opiniones debían “estar sobre la mesa”. Es un hecho que todas las ideas contribuyen al debate, sean como las que pensamos nosotros o no. Por lo que repudiamos los insultos contra la legisladora ya que no son pilares democráticos sino narcisistas y fanáticos. Asimismo, cuando uno piensa algo y lo comparte hay dos consecuencias posibles: Afirmar lo que uno ya creía con mejores fundamentos o cambiar de opinión en distintas dimensiones. La única manera para que esto suceda es entablar un debate. Incluso cuando uno está en desacuerdo, como es el caso de muchos con Ofelia, se expanden las ideas y los pensamientos. Las verdades suelen ser momentáneas, relativas y refutables, prueba de que todo el conocimiento es provisional. Las opiniones, para mantenerse vivas tienen que mantenerse desafiadas.

Frecuentemente escuchamos que “los jóvenes son el futuro.” Por eso mismo hay que apostar todo en nosotros; somos nosotros los que mañana vamos a decidir y a gobernar. Deberían apostar a nuestra generación como la que probablemente pueda resolver aquellas cosas que quedan pendientes desde hace años. Ciertamente hay una crisis de valores en nuestra sociedad, pero podemos ser nosotros quienes solucionemos el problema.

Los alumnos ditellianos no somos ni vulgares ni procaces y nos manejamos con respeto en el marco institucional no sólo de nuestra Universidad, sino también de nuestro país. No te confundas Grabois, somos jóvenes informados, apasionados, curiosos, persistentes y no tenemos miedo de desafiar a todo aquel que no se dé cuenta de nuestro potencial.

Podemos y debemos tener conversaciones desafiantes con cualquiera sea la persona o espectro político. Nadie combate a Ofelia, son sus ideas las que queríamos cuestionar. No queremos juzgar al vocero sino al mensaje y es eso lo que nos motiva a escribir esta nota. En una sociedad fácilmente y moralmente corrompida los jóvenes idealistas son lo único que nos queda para salir de esto. No importa cuánto dinero tengamos, ni en qué clase social estamos, los jóvenes somos el futuro. Y a pesar de lo que crean algunos, seguimos existiendo jóvenes que creemos en la república, la democracia y la libertad. No apoyamos gobiernos tiranos ni opiniones desinformadas. Tal vez seamos privilegiados, pero no vamos a tirar ese privilegio por la borda. Asumimos el deber que viene con saber y aprender y es por eso que pedimos que como nosotros respetamos a Ofelia y a sus opiniones diferentes a las nuestras, políticos, medios y columnistas: respétennos a nosotros.

Como dijo Nelson Mandela: “El futuro de una nación es tan prometedor como la próxima generación de ciudadanos”. Debemos elevarnos como sociedad y construir un futuro en conjunto. Debatamos ideas, no personas. Porque así es la única manera de poder representar verdaderamente a todos. Escucharnos entre nosotros e involucrarnos es la forma de mejorar la tan cuestionada clase política que tenemos.

Ilan Soae

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