Pandemia, libertad y responsabilidad

Mario era un cliente, uno de los primeros que tuve cuando empecé con mi negocio, me abrió la puerta de su radio y durante 10 años acompañó cada una de mis ideas, en trabajos, en política, y así como a mí, a tantos otros ayudó desinteresadamente.

A Mario se lo llevó el COVID. No fue hasta que la muerte estuvo tan cerca que comprendí que no se trataba de un sensacionalismo mediático, ni una opción del gobierno para esquivar las balas, el virus es una cosa seria.

Miradas sobre la pandemia

Con frecuencia leo en twitter y escucho entre amigos y familiares y a veces a mí mismo, comentarios de diversa índole, hemos tomado la pandemia como si fuese motivo de la eterna rivalidad argentina, un eterno Boca-River. Si el gobierno toma medidas las medimos con la vara de si es opositor u oficialista, estamos o no de acuerdo conforme el medio en el cual lo entrevisten al especialista…

De la noche a la mañana todos nos hemos vuelto infectólogos, todos somos médicos, y casi sin digerirlo opinamos. Opinar, disentir no es grave, lo grave es que actuamos a veces en consecuencia. Con cierta frivolidad…

Libertad y responsabilidad

La pandemia es una cosa seria, y para quienes amamos la libertad y entendemos que ella está por sobre todas las cosas, también tenemos que entender que es un momento para demostrar que para ser libres tenemos que ser responsables.

Que el gobierno me diga que no puedo juntarme con 11 amigos, pero sí con 10, puede parecerme una medida estúpida, y lo más estúpido, es que el Estado tenga que usar el poder de policía para que la gente lo cumpla.

Bastaría, en una sociedad con algo de madurez, con entender que en este momento simplemente hay ciertas cosas que no podemos hacer, y si las hacemos debemos hacerlas con muchos cuidados.

Porque el solo hecho de que, individualmente no pertenezco a un grupo de riesgo, no implica a quienes conviven conmigo. Entre quienes nos rodean, algunas personas sí están entre los grupos de riesgo, quiere decir que quienes nos rodean e inclusive aquellos con los que eventualmente podemos compartir una situación, también son hijos, padres, amigos, de alguien… y merecen ser cuidados al igual que nuestros seres queridos.

Gobernantes y gobernados

Si un gobierno actúa mal no legitima a los ciudadanos para que, en nombre de la libertad torpemente restringida desde el Estado, actuemos irresponsablemente. El error más frecuente es pensarlo desde el paternalismo, el “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

Si se organizó un funeral de Estado, si el presidente cenó en un lugar cerrado o hizo un asado con un socio, estará actuando como una persona adulta y responsable (o cabría decir aquí “Irresponsable”), pero no cabe aquí el pensamiento que lo relaciona conmigo, el “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” no es adecuado en estas circunstancias.
Los errores de los demás no me dan a mi lugar a que al día siguiente reúna en mi casa a amigos y compartamos momentos como solíamos hacerlo, sin darnos cuenta que entre nosotros puede estar el virus. Si el presidente actúa con hipocresía, no da lugar a que nosotros seamos como él.

La maestra ciruela y nuestra responsabilidad

No intento con este mensaje levantar el dedo acusador, tampoco ponerme de ejemplo, ni mucho menos usar el delantal de maestra ciruela como le gusta a la vice…

Simplemente llamo a aquellos que amamos la libertad a defenderla para que ningún gobierno se sienta con poder de imponernos con la fuerza del Estado lo que tranquilamente podemos cumplir si somos responsables.

Cada vida que se pierde, a pesar que muchas veces lo vemos como parte de una estadística, es para cada uno un mundo que se cierra, un abrazo que no va a estar, la silla vacía.

Seamos responsables, cuidémonos nosotros.

Hernán Carrizo

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