Para servir y proteger

En el reino del revés en el cual boqueamos como peces fuera del agua es preciso repetir las definiciones básicas para recordar los orígenes institucionales de la Patria que supimos conseguir.

La Policía ofrece una buena descripción de sí misma: “Es una institución civil armada, que tiene por misión el mantenimiento del orden y la tranquilidad pública en todo el territorio (…), ejerciendo las funciones que la legislación establezca para resguardar la vida, los bienes y los derechos de la población” (SIC).

Derrapa Frederic mientras su insubordinado Berni exige “subordinación y valor” a los gritos ante los uniformados. El origen de este mandato es militar, la frase fue pronunciada el 26 de julio de 1890 por el General Nicolás Levalle, quien arengó a su tropa para desalentarlos de plegarse al movimiento revolucionario. El dicho fue adquiriendo relevancia hasta ser un verdadero emblema para el Ejército como subordinado al gobierno civil, con el valor para hacer lo que sea necesario para defender la Patria. Deja de lado toda contemplación a necesidades personales del ser humano denominado policía, por definición un civil con vocación de servicio pero sin vocación militar.

Precisamente para poder acercarnos al ser humano debajo del uniforme, compartimos la triste historia de Oscar Pagano, el policía que se subió a una torre en medio de la protesta y amenazó con quitarse la vida.

Los colegas de Infobae resumen la vida de Oscar: “Tiene 52 años y es cabo primero de la Bonaerense: su hijo fue asesinado hace dos años. Desistió de su intento tras dos horas de tensión en Puente 12, el epicentro de la protesta que alcanza a toda la provincia”.

Poco antes del mediodía de hoy, el cabo primero Aldo Oscar Pagano gritó desde la torre de comunicaciones de la central policial de Puente 12 en La Matanza, poco antes de que una de sus botas se deslizara y cayera al suelo: “Me voy con mi hijo”, consigna la nota.

Respecto del hijo de Oscar: “A Kevin Nahuel Pagano lo mataron ladrones en enero de 2018, en la villa Puerta de Hierro en La Matanza, sobre las vías del tren Belgrano en el cruce con la calle Crovara. Sus familiares lo auxiliaron mientras moría y lo llevaron a un hospital de la zona, donde murió”.

Aldo Oscar, de 52 años, llevó el prendedor con la cara de su hijo y un crespón negro en el uniforme durante años, se acercó a famosos con su foto para contarles del caso, que no tendría un culpable condenado hasta hoy”, afirmó el periodista.

El artículo nos abre los ojos: “Sus amigos lo sabían, le había anunciado el plan a mediados de esta mañana. Al final, Pagano desistió de su amenaza de quitarse la vida, con su hija mayor y su madre que lloraba en el suelo, con sus compañeros que pedían que se baje. Uno de ellos, un amigo cercano, subió con un arnés, rodeado de rescatistas que intentaban contener la situación”.

En ese momento, apenas antes del mediodía, Pagano inició el descenso de la torre.

Mientras tanto, con inusitada crueldad el que se insubordina a “todes” excepto a Cristina, pero reclama subordinación a civiles que cobran un sueldo por debajo de la línea de pobreza, no mostraba la cara. Recluido en su centro de comunicación estratégica, esperaba la palabra de alguien de arriba, silenciando a los de abajo. Dos policías retirados, en representación de sus compañeros activos, plantearon un diálogo con similar resultado al anterior, el de las cuatro de la mañana, con resultado negativo en ambos casos.

Es que una promesa incierta ya no conforma a quienes acostumbran a que la ley sea ley y no palabras en el viento.

La Bonaerense cuenta con 130 mil efectivos que no reconocen, en esta protesta, un vocero unívoco, ya que surgió de manera espontánea, comunicada por whatsapp y radios de móviles, con enorme adhesión por un objetivo en común, sin una coordinación gremial (porque tienen prohibida la representación sindical).

Berni adentro, y afuera, apenas recuperado Oscar Pagano, luego de dos horas de sufrir el riesgo de perder la vida.

El policía, con domicilio en Ciudad Evita y un servicio histórico en La Matanza, contó a periodistas su historia de vida.

Fue reincorporado hace un año a la fuerza, en sus años fuera del uniforme hasta había llegado a trabajar como vigilador privado. Pagano compartía sus nuevos patrullajes en la zona de San Martín desde su muro de Facebook, con una retórica de policía orgulloso. Sus compañeros debajo de la torre aseguraban que el cabo primero había «estado en disponibilidad once años por una causa armada, reclamaba sueldos y que le respeten el cargo”. La causa, aseguran sus compañeros, fue por “tirar un gas lacrimógeno” en «una manifestación hace 15 años, sin dar más detalles”, consignó.

La crónica prosiguió: “Pagano también le había hecho juicio al Estado y a Fabricaciones Militares. Fue en 2004, cuando se desempeñaba en la Seccional 2° de La Matanza. Su demanda fue civil, por daños y perjuicios, pidió una compensación por un disparo accidental de su arma reglamentaria, una Browning 9 milímetros. El expediente llegó incluso a la Suprema Corte”.

Pagano fue parte del Ejército Argentino y manifestó apoyo a Berni en su cuenta de Facebook, en la cual compartió fotos del ministro vestido de karateka: “Hay que apoyarlo y que se sienta apoyado, este hombre nos apoyará«, se ilusionaba posteando.

Pero, según la fuente, “este lunes, Pagano habló de la protesta que se venía y la apoyó. Habló de maltrato, de malos sueldos, del desprecio de la sociedad civil”.

Los civiles bien, gracias, buscando un noticiero que informe, rastreando en redes sociales alguna novedad y pasmados por la vocación de las fuerzas de seguridad que ayer, en medio del reclamo salarial, se ocupaban de preservar la seguridad de un delincuente millonario excarcelado, ante la presión de los vecinos de un barrio que reclamaban no verse obligados a convivir con semejante atorrante.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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