Patricia Bullrich habló sobre el uso de armas durante el G20

Por la cumbre del G20, el Gobierno dispuso un cambio en el uso de las armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad a través de una resolución del Ministerio de Seguridad.

Mediante una resolución firmada por Patricia Bullrich se autorizó a las fuerzas de seguridad federales el uso de armas de fuego en «caso de peligro inminente de muerte o de lesiones graves».

La resolución fue tomada el último martes y no fue publicada aún en el Boletín Oficial, algo habitual para estas normativas.

La medida determina un «reglamento general para el empleo de las armas de fuego por parte de los miembros de las Fuerzas Federales de Seguridad».

Y es en «caso de peligro inminente de muerte o de lesiones graves». La resolución corre para la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

La medida es ante un eventual peligro o ataque contra los líderes presentes en la Argentina durante la Cumbre del G20.

Según fuentes del ministerio de Seguridad, este es «el reglamento general para el uso de armas por parte de las fuerzas federales. La medida ya está en vigencia y se contempla su aplicación para situaciones de peligro inminente de ataque con armas letales contra las figuras de los líderes presentes en la Argentina durante la Cumbre. Este reglamento lo homologan las custodias de líderes extranjeros», indicaron en la cartera de Patricia Bullrich.

Donald Trump y el elogio a Mauricio Macri

A bordo de “La Bestia”, el auto blindado de 7 toneladas que lo condujo por Buenos Aires, el presidente Donald Trump llegó casi media hora más tarde de lo pautado a la Casa Rosada, donde lo esperaba Mauricio Macri. Ambos presidentes se sacaron una foto en el Salón Blanco ante la prensa del mundo e improvisaron una pequeña charla.

«Estamos muy contentos de tenerte acá, en nuestro país», saludó Macri y le agradeció el apoyo de Estados Unidos «especialmente en este año que estamos atravesando tiempos difíciles» y con relación al acuerdo con el Fondo Monetario. El Presidente destacó el trabajo conjunto en crimen organizado y seguridad interna entre los dos países: «Encontraremos muchas formas más de cooperar».

«Conozco a Mauricio desde hace un largo tiempo, era un hombre muy joven y muy apuesto, hicimos negocios con su familia, con su padre. En la época en que yo era solamente un ciudadano civil, sin saber que su hijo, en un momento, se convertiría en presidente de Argentina. Y, creo que tú tampoco sabías que yo me iba a convertir en presidente de los Estados Unidos», señaló Trump, relajado.

«Estaremos hablando de comercio, compras militares, de los viejos tiempos. Es un honor estar contigo. Estás haciendo un trabajo fantástico«, finalizó el presidente norteamericano.

Tras el breve intercambio con la prensa se marcharon para desayunar juntos en el despacho del mandatario argentino. La reunión duró cerca de 45 minutos y fue a “agenda abierta”.

Del encuentro participaron seis funcionarios de cada país. Por Argentina estuvieron el jefe de Gabinete Marcos Peña, el canciller Jorge Faurie, los ministros Nicolás Dujovne y Patricia Bullrich, el embajador Fernando Oris de Roa, el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo y Norberto Pontiroli. Por el lado de Estados Unidos, concurrieron John Kelly, el jefe de Gabinete, el secretario de Estado Michael Pompeo, el embajador Edward Prado, John Bolton (asesor en seguridad nacional), el asesor económico Larry Kudlow y la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

La visita de Trump a Macri fue catalogada como “de Estado”, lo que le da una jerarquía que también consiguió el presidente chino Xi Jinping, que almorzará con Macri formalmente el domingo. Para el Gobierno, Estados Unidos es hoy el principal aliado internacional y los funcionarios valoran particularmente el apoyo fervoroso y explícito del estadounidense a las reformas económicas de Macri y al reciente acuerdo stand by alcanzado con el FMI para frenar las turbulencias financieras.

Dada la imprevisibilidad del presidente Trump y de lo poco que le agradan estas cumbres, el hecho de que haya venido finalmente a la Argentina es considerado todo un gesto, dado el antecedente de que ya había cancelado su visita a la cumbre de las Américas de Lima en abril, pocos días antes de que comenzara.

La visita de Trump a la Argentina es, además, la primera del jefe de la Casa Blanca a América Latina desde que asumió en enero de 2017 y la séptima de un jefe de Estado de EE.UU. al país. Barack Obama fue el último en pisar suelo argentino en marzo de 2016, apenas tres meses después de la toma de mando del presidente Macri.

Macri y Trump se reunieron por primera vez en la Casa Blanca, en abril del año pasado, junto a sus esposas Juliana y Melania. Allí Trump dijo que Macri era su “amigo desde hace más de 25 años” y la sintonía entre ambos fue evidente. Luego de un breve contacto durante la cumbre del G7 en Quebec, Canadá, en junio, volvieron a verse hace poco en septiembre durante un cóctel que el estadounidense ofreció a los presidentes que asistieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

Los presidentes hablaron a “agenda abierta” sobre los temas habituales del G20, pero también de la situación en Venezuela y Nicaragua, la cooperación en seguridad, la lucha contra el terrorismo, las inversiones, el ingreso argentino a la OCDE (que ha recibido apoyo explícito de EE.UU.) y se sumó también el tema de la reciente reapertura de la exportación de carne a la Argentina.

Firmarán acuerdos de cooperación. Uno es para generar inversiones directas de empresas estadounidenses hasta US$ 20.000 millones anuales en Energías convencionales y no convencionales. Otro es una carta de intención con la Compañía de Inversiones Privadas en el Extranjero (la OPIC) que ampliará créditos a empresas de los Estados Unidos que tengan inversiones en Argentina o quieran invertir en el país. La reunión fue tranquila porque Trump se siente cómodo con Macri y lo ha apoyado abiertamente en varios frentes, sobre todo en sus reformas económicas y en el acuerdo con el FMI.

Macri y Trump se conocen hace tiempo, cuando el argentino acompañaba a su padre Franco Macri a Nueva York, donde ambos empresarios buscaban concretar un negocio inmobiliario en la década de los 80. Se sabe que entonces un joven Macri de 25 años le ganó un partido de golf al magnate –que tenía 38— y éste furioso rompió varios palos de golf.

Pero el estadounidense ya ha olvidado ese percance. Cuando lo vio por primera vez en la Casa Blanca dijo como para que no quedaran dudas de su amistad. “Con Macri somos amigos desde hace muchos, muchos años”, mientras lo abrazaba. Hoy, en La Rosada, volvieron a sellar esa amistad.

Edgardo Marano

Deja un comentario