Pesada herencia, perpetuando el relato

Argentina es una nación relativamente joven, tiene tan solo 204 años de historia reciente. Una historia bastante pintoresca, en la cual debe agradecer que no cuenta con ninguna cruenta y devastadora guerra que la haya obligado a renacer desde los escombros.

Una historia que, en lo que a sus gobernantes remite, fue pasando por distintas aristas, con un período oscuro que fue denominado “péndulo cívico militar”, donde se cometieron las mayores atrocidades y atropellos contra los derechos de sus habitantes, contra la nación misma.

Afortunadamente dejó atrás esa oscura parte de su historia para, en el año 1983 retomar el camino de la República y la democracia con la elección mediante el sufragio universal de sus ciudadanos de Ricardo Alfonsín.

Pero como indique anteriormente, la historia de nuestro país es pintoresca y aquí es donde comienza la misma.

Alfonsín no llegó a terminar su mandato constitucional de 6 años, la situación económica del país que sufría una hiperinflación asfixiante, las presiones de los sindicatos con sus paros nacionales, hicieron insostenibles el gobierno y luego de las elecciones asume Carlos Saúl Menem anticipadamente su mandato en 1989.

Menem ocupó su cargo de Presidente por dos períodos, sí, previa reforma de la Constitución Nacional donde se modificó el período de gobierno de 6 a 4 años y se habilitó la instancia de reelección, sin muchos altibajos, realizando en su período privatizaciones de servicios y empresas públicas, entre otras cosas.

Al finalizar su mandato, y nuevamente mediante el sufragio de sus ciudadanos asume en 1999 Fernando De La Rúa, quién no logra completar dos años de gobierno y renuncia a su cargo, dando paso a un desfile de “presidentes” que, si bien entre todos no completaron un mes de mandato, si tomaron decisiones trascendentales como declarar el default. Ellos fueron Ramón Puerta, Adolfo Rodriguez Saa, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde.

En el año 2003 y mediante unas elecciones cuestionables, dado que el resultado de las mismas indicaba que debía realizarse un ballotage, pero Menem renunció a presentarse al mismo, asume Néstor Kirchner quien sí cumple su mandato.

En el año 2007 asume el cargo de presidente Cristina Fernández de Kirchner (su esposa) y continúa en el mismo hasta el 2015 reelección mediante.

En 2015 gana las elecciones Mauricio Macri quien gobierna hasta el final de su mandato y pierde en su postulación a la reelección dando lugar a que asuma el actual presidente Alberto Fernández.

En los últimos 37 años de historia argentina hemos pasado por varios gobiernos constitucionales, en todos ellos la “pesada herencia” recibida siempre sirvió de excusa para ungirse con “súper poderes”, para controlar o intentar controlar a los medios, a la oposición, para echarle la culpa al otro, sirvió de enemigo para poder autodenominarse “héroes” que harían las cosas diferentes y sacarían el país adelante, 37 años donde no existieron políticas públicas de largo plazo ni un plan económico que se mantuviera estable en el tiempo, de “provincias adolescentes” que viven de la billetera del Estado y no se desarrollan.

La realidad es que de esos 37 años, 25 fueron y son al día de hoy, gobernados por el “Peronismo”, 25 años de relatos, de clientelismo, populismo, de perseguir enemigos imaginarios, de aislarnos del mundo, de no generar oportunidades para los ciudadanos sino perpetuar el asistencialismo, de asfixiar a la economía con impuestos que no son devueltos en acciones concretas a la ciudadanía y mil ejemplos más.

25 años, de no hacerse cargo, de culpar a la “Pesada Herencia” que no es otra que el residual de sus políticas, de su egocentrismo, de su negligencia y soberbia.

Es hora ya de que se hagan cargo de la historia, de sus acciones y omisiones. De que dejen de buscar enemigos y echar culpas a diestra y siniestra, de que dejen de perseguir y atacar a todo aquel que piensa diferente y ejerce sus derechos al manifestarlo.

Es hora de que maduren, de que aprendan a vivir en democracia y dejen de lado su autoritarismo y demagogia. Es hora de que dejen que la Argentina se ponga de pie.

Que se hagan cargo de su pesada herencia.

Pablo Bresciani

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