Sergio Nardelli, el CEO de Vicentin, murió de un infarto

El empresario Sergio Nardelli, CEO y uno de los principales accionistas de Vicentin, murió hoy a los 59 años en su domicilio particular de la ciudad santafesina de Reconquista, como consecuencia de un ataque cardíaco, según confirmaron fuentes de la empresa. Llevaba casi 34 años al frente de diversos cargos directivos en la empresa.

El fallecimiento de Sergio Nardelli se produjo cerca de las 22:00 hs., luego de sufrir un problema cardíaco mientras se estaba duchando. Sergio Nardelli estaba casado y tenía 3 hijos. Desde hace años se encontraba al frente de la agroexportadora, que atraviesa en la actualidad un momento económico y financiero muy delicado, que derivó en febrero pasado en la declaración de convocatoria de acreedores, que se tramita en los Tribunales de Reconquista, con una deuda superior a los 1.000 millones de dólares.

Sergio Nardelli, más conocido como “el Mono”, hijo de una empresaria apellidada Vicentin, reemplazó a Alberto Padoán en el cargo, aunque en rigor fue parte de una conducción familiar colegiada entre los principales herederos. Lo acompañaron como Directores y parte de la conducción de la empresa, los dos hijos de Padoán: Máximo y Cristian.

Nieto de uno de los fundadores de la empresa con sede en Avellaneda, provincia de Santa Fe, el empresario Sergio Nardelli había encabezado los contactos con el gobierno nacional y con otras autoridades para oponerse al plan de intervención y expropiación de la compañía, que luego fue desactivado por el propio Alberto Fernández.

Tras el sorpresivo anuncio presidencial que proponía la intervención y expropiación de la empresa Vicentin por parte del gobierno, el mismo fue rechazado por todo el sector agroindustrial y por una gran parte de la sociedad, especialmente por los habitantes de la ciudad santafesina de Avellaneda, que se movilizaron de manera inmediata en solidaridad con la empresa.

Una multitudinaria marcha que se replicó en otros distritos, y que llevó a Alberto Fernández a construir de manera inmediata una instancia de diálogo. Fue así que convocó a la quinta de Olivos al CEO de la empresa, Sergio Nardelli.

Por su parte, Gustavo Nardelli, hermano del “Mono” está siendo investigado en la causa del otorgamiento de líneas de créditos a Vicentin por parte del Banco de la Nación Argentina.

En medio de la muerte de Sergio Nardelli, la «maldición» de Vicentin

En la ciudad de Reconquista se rumorea una leyenda. Desde que en los ’90 fue derribada “Villa Margarita”, una casona de 200 años de antigüedad, para construir una gigantesca estación de servicio, ninguna iniciativa subsiste en aquel lugar: El dueño del establecimiento murió al poco tiempo en un insólito accidente y desde entonces todos los emprendimientos en aquel rincón de Santa Fe fracasan, uno tras otro. Ahora, cuentan en Reconquista, la “maldición” se trasladó hacia la empresa que está en la agenda desde que el Presidente anunció su expropiación. Parece que la condena le llegó a Vicentin, que intentó expandirse al rubro de bienes raíces, construyendo una lujosa torre de más de 25 millones de dólares, que por ahora le resulta casi imposible.

Hace poco más de un año, en abril de 2019, en el centro de Reconquista se volvió a caer en la destrucción de otra propiedad célebre. En la esquina de General Obligado y Alvear, en el centro de Reconquista, Don Francisco Vilaseca y su esposa habían construido, con los ladrillos que ellos mismos fabricaron, un almacén de ramos generales en 1898. Luego el lugar había sido alquilado por el ministerio de Educación para hacer una escuela y más tarde se convirtió en un famoso resto pub, en clave temática histórica, de la zona.

Pero en el año 2018 fue convocada la Comisión de Participación Ciudadana donde gran parte de Reconquista se manifestó contra una ordenanza de “excepción al Plan de Ordenamiento Urbano”, que empujaba Vicentin. A pesar de la resistencia popular, la moción fue aprobada por cinco votos a favor de Cambiemos y la UCR y cuatro en contra del PJ en el Concejo Municipal (Honorable), y luego promulgada por el intendente Enrique Vallejos. En un comunicado posterior el Colegio de Arquitectos señaló que “esta decisión se ha producido pasando por encima tanto al plan vigente como su modificación y actualización, que se encuentra en desarrollo desde 2017. Destaca el documento la “llamativa celeridad” que tuvo el trámite “sin disponer de proyecto técnico del edificio, ni de informes sobre el impacto ambiental y urbanístico que avalen el emprendimiento, o de factibilidades ciertas sobre la disponibilidad de servicios públicos, poniendo en evidencia mecanismos cuanto menos negligentes”.

En junio de 2018 la ordenanza Nº 8.117/18 autorizó la construcción y en agosto del mismo año Vicentin Desarrollos S.A. se constituyó para la construcción de edificios, reforma y reparación, inaugurando una nueva etapa de negocios: El desarrollo inmobiliario, para la empresa cuya actividad principal es la comercialización de granos y derivados, Vicentin S.A.I.C.

La tercera generación -como se conoce a los herederos y actuales miembros con poder de decisión en el directorio del grupo Vicentin- avanzaron en el proyecto y comenzaron a hacerlo público en algunos medios de comunicación, con montajes fotográficos donde puede verse el imponente edificio en el marco de una ciudad de casas bajas. Con entusiasmo Sergio Vicentín y Mauro Ponce, los coordinadores del proyecto, describieron las comodidades y lujos que iban a tener los 20 pisos a construir, distribuidos en semipisos de 340 metros cuadrados o de 170 metros cuadrados. Incluso, la empresa le afirmó al periodista Gustavo Capeletti, de “Mirador Provincial”, que “para semejante emprendimiento contamos sin duda con el apoyo del Ejecutivo y todo el conjunto de concejales”. La obra demandaría una inversión de unos 25 millones de dólares.

La obra se haría junto a la empresa asociada Amarilla Ingeniería Valor, -con quienes ya habían desarollado un edificio en Chaco- y anticipaba dos años de trabajo. La venta de los departamentos se preveía que comenzara una vez finalizados los trámites de autorización. Algunos se venderían y la mayoría de los pisos quedarían reservados a miembros de la familia.

De hecho, en los primeros meses de 2019 las redes sociales de Vicentín Desarrollos comenzaron a mostrar el ambicioso proyecto. En torrevilaseca.com –la empresa “honraba” así al constructor original del lugar- promocionaban “el primer desarrollo inmobiliario del Grupo Vicentin que naturalmente tiene que ser en la Ciudad de Reconquista. Enfocados en la más alta calidad, comodidad y confort, este proyecto es el primero de muchos otros”.

La demolición se inició el 3 de abril de 2019. El antiguo almacén de Vilaseca desaparecía de la faz de Reconquista. Los vecinos cuentan, un año y una pandemia después, que aquél fue el comienzo de la debacle del grupo Vicentin. En junio hicieron el gran lanzamiento. Con la banda de música de la III Brigada Aérea de Reconquista, y con el terreno ya sin ni un solo rastro de la histórica construcción, se dio el gran evento, que incluso tuvo entre sus invitados al intendente de la ciudad. En la cuenta de Instagram de Vicentin Desarrollos se puede ver todavía un montaje casi cinematográfico que da cuenta de la magnitud del evento. También allí posan sonrientes los miembros de la familia, o por lo menos los del grupo más selecto.

Pero luego pasó algo misterioso. En Reconquista aseguran que tuvo algo que ver con la derrota electoral de Mauricio Macri, al que incluso varios miembros importantes de Vicentin habían salido a militar por la ciudad con banderas de Juntos por el Cambio. Mauro Ponce, en otra aparición mediática, tuvo que anunciar en septiembre que debieron suspender los planes del lujoso edificio, echándole la culpa a que luego de las PASO se había generado “una enorme incertidumbre económica y política”. Si bien aseguró que el proyecto no sería abandonado, el mismo quedó paralizado por tiempo indeterminado. Lo mismo pasó con otro que iban a desarrollar en Avellaneda, de una categoría menor pero también destinado a compradores ABC1. En Reconquista explican la parálisis de este gran emprendimiento no por los vaivenes económicos del país: Dicen que la culpa es de “la maldición”.

Edgardo Marano

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