Sigman en modo «rompé Pepe»

Triste destino del enano argentino, cuando acepta la tiránica enunciación: «Vamos a producir la vacuna ya y si no se aprueba, se tendrá que destruir«, según lo afirmó la nueva estrella del cielo albertista, Hugo Sigman.

Nos sucede por estar en manos de déspotas, es el riesgo de tener un inquilino de la Casa Rosada que osa hablar siempre en primera persona apropiándose de los adjetivos, cambiando las vocales para representar a una minoría por sobre la mayoría, lo cual no resulta inclusión sino una discriminación positiva.

Un gobierno de CEOStíficos

Así, al estilo caprichoso y emocional del ególatra mandatario, habla Sigman, el CEO de mAbxience biotech Argentina.

Nos vendieron un «gobierno de científicos, no de CEOS«, según Alberto Fernández, pero gobiernan a decretazos y los ministros son empresarios que venden al Estado en directo, sin licitación y sin anestesia, con sobreprecios descarados.

Sigman, cuya empresa monopolizará la elaboración en serie de las dosis, explicó que la producción comenzará a hacerse a riesgo, sin todavía contar con los necesarios resultados de las pruebas.

Después vemos, parece decir defendiendo el método de ensayo y error, pero vale preguntarnos cuánto cuesta el error… ya sabemos quién lo pagará.

«Estamos produciendo a riesgo. Vamos a producir todo a riesgo porque la aprobación seguramente, por sí o no, estará en diciembre o enero. Pero la vamos a producir ya. Tenemos como objetivo hacer un mínimo de 150 millones de dosis para toda América Latina, a excepción de Brasil (que lleva adelante un acuerdo diferenciado). Y si no se aprueba, se tendrá que destruir«, aseguró en declaraciones a La Nación.

Albertito de Gulubú

(…) Pero un día llegó el doctorrrr,

manejando un cuatrimotorrrr,

¿Y saben lo que pasó? ¿Y saben lo que pasó? Nooooo….

Todas las brujerías del Brujito de Gulubú,

se curaron con la vacú, con la vacuna luna luna lú.

En el imaginario colectivo de gran parte de la sociedad aún cunde el pensamiento mágico, por eso vemos productos como el Capitán Beto, entre otros. Como la contracara del oscurantismo, llega el héroe, el científico, el líder carismático que debajo de la capa es un vulgar tirano.

El tirano que impone su kiosco a espaldas del bienestar de la Nación, es decir, del soberano. De este modo, en lugar de la transparencia, el trato a puertas cerradas es presentado como el brujito que trae la vacuna. ¿Qué podría salir mal?

Entonces, los contribuyentes vamos a financiar la fabricación de enormes cantidades de un producto que nos llena de ilusión, pero no se puede tapar el sol con un dedo, ¡Sin saber si sirve o no!… por eso tal vez, desde la empresa destacaron las virtudes de nuestros investigadores y laboratoristas: «La gente de AstraZeneca estaba sorprendida de nuestra gente. Me siento muy feliz, todos los argentinos tendrían que sentirse felices por tener este nivel en nuestro país», se asevera desde el laboratorio que parece cifrar el destino de 45 millones de argentinos, que nos dicen además cómo debemos sentirnos.
En las farmacias deberán colocar un cartel: «Pase por caja a pagar y sonreír… lo estamos filmando».

La infectadura: bailando en la cubierta del Titanic

Ojalá todo salga bien, se escucha en los zooms. Seguimos sosteniendo la esperanza de este régimen de relatores que viene derrapando desde que encendió los motores, en las últimas PASO.

El exitismo argento es contagioso y más en el caso de esta pandemia, como contrapartida del miedo impuesto desde el Poder, el clima adverso de la eterna cuareterna.

Grietas aparte, la infectadura sigue avanzando sobre los derechos de las personas, reduciendo a los ciudadanos a meros habitantes temerosos y obedientes. Y sonrientes.

Por esta parte, seguiremos defendiendo la pluralidad de voces, la veracidad de los avances científicos como comprobable, fundada en la demostración de sus resultados positivos.

Basta de remar en el pantano, de bailar en la cubierta del Titanic, de no saber si mañana podremos comprar una vacuna de resultado incierto, en dólares cuyo valor asciende cotidianamente en esta hiperinflación apenas frenada por la postergación del pago de la deuda eterna, que alegremente el amo de Dylan presentó con un papel doblado, como quien oculta la identidad de Papá Noel.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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