Teresa, Hebe, Estela, Cristina, Pato, Fabiola y Maia

La falsa bipolaridad nos distrae con las nuevas estrellitas jugando a personajes de Disney (ahora que la princesa Fabiola está escondida para no opacar a la jefa vieja), pero advirtamos que mientras Maléfica y Jessie se pelean, nos devoran los de afuera. Nos devora que ni siquiera queda una moneda del chanchito roto, para sostener a la mitad del país en la pobreza y que no caiga en la indigencia.

Nos distrae de la pregunta: ¿Qué vamos a hacer cuando los pobres e indigentes, acostumbrados a creer que el Estado es su proveedor gratis, reclamen su dosis de conformismo que los mantiene esclavizados, y la respuesta sea que no hay con qué darles de comer?

Somos baratos y tontos, han logrado embrutecernos y drogarnos con diferentes narcóticos, según tu clase social y tu nivel educativo, mientras llega un nuevo préstamo que implica más deuda, oxígeno y patada para después del 2023, al compás de Doña Trapos que lo niega ante un micrófono obsceno.

La obscenidad es seguir siendo standapera de micrófono a micrófono, mientras escapa de los jueces hasta que, acorralada, ante otro micrófono muestra la lengua viperina y la cola del escorpión. Otra dama, que recorre los lugares donde la gente enfrenta las balas de goma, se disfraza de presa, hace videos simulando ser instagramera (una falsa espontaneidad para tomar rédito político del dolor del pueblo) y responde presurosa, siguiendo el juego.

Es vertiginoso el ritmo del juego de falsa bipolaridad mientras se olvidan de la gente, las personas de carne y hueso, mientras, parafraseando a un conocido tuitero, quienes logramos mirar un centímetro por sobre el cotillón nos escandaliza leer tanto “aplaudí fuerte, cumpa”, como “aplaudí fuerte, patito”.

Horror es que las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo transformasen su lucha en militancia partidaria, cuando su honra estaba precisamente en un reclamo transversal y hoy se reduce a un nuevo fanatismo.

Horror es creer que se estigmatiza a una niña por decir su nombre, cuando lo que necesitamos es precisamente visibilizar la vida que lleva y en su nombre abolir la distancia entre los que sufren y quienes asumieron la responsabilidad de cuidar de ellos.

Nos devoran los de afuera. Nos incitan a reducir la realidad a dos márgenes de una grieta, denunciamos la palabra (culito, Maia) y escapamos rápidamente al próximo titular.

Inteligentes publicistas suman anécdotas al archivo, parece que la campaña se hace sola, de tan natural que se pinta el enfrentamiento.

¿Para esto querían el cupo femenino? Para jugar a ser personajes de Disney, para vender sus ideales por dinero, para denigrar aún más la política partidaria…

Llamo a los ciudadanos de buena voluntad, hombres con coraje y mujeres con valentía, a participar activamente, tomando el compromiso político partidario para marcar la diferencia. Hagamos un salto de calidad ante las caducas formas de enfrentamiento vano y vanidoso, seamos sabia savia de nuestro pueblo.

Madre Teresa de Calcuta

Si tus ojos son positivos, amarás el mundo. Pero si tu lenguaje es positivo, el mundo te amará. El amor de una mujer está en sus acciones, ella mira con su corazón y siente con sus ojos. Una mujer es el banco donde cada miembro de la familia resuelve las preocupaciones, las heridas y la ira. Una mujer es el cemento que mantiene unida a la familia y su amor durará toda la vida «.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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