This is América vs This is Latinoamérica

El 25 de mayo el oficial de policía de Minneapolis, Derek Chauvin, asesinó al afroamericano George Floyd, cuando en medio del arresto utilizó una técnica de supresión que le dificultó la respiración a Floyd hasta la muerte. Este hecho colocó nuevamente sobre la mesa el debate sobre la segregación y el racismo en la sociedad americana.

Para entender realmente lo que está sucediendo en EE.UU, es necesario interrogar la realidad, para conocer sensatamente la dimensión de la crisis social que se ha desatado esta semana.

El racismo en EE.UU.: una deuda pendiente con la igualdad

Mucho antes que la guerra de secesión, Alexis de Tocqueville había percibido en su viaje a América que tarde o temprano la población afroamericana alcanzaría su emancipación legal, pero eso no alcanzaría para que negros y blanco pudieran convivir en “franca igualdad”. Este aspecto es uno de los únicos elementos del estado social americano que el francés definió como incompatible con la democracia.

En 1865 se ratificó la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, donde se prohibía la esclavitud. Pero lo “legal” a veces pueden ser simples palabras en papel, prohibir la esclavitud no traía consigo un cambio cultural inmediato que empujara a los sectores esclavistas de la sociedad a tratar a los afroamericanos como iguales.

Desde entonces Estados Unidos ha transitado ese cambio cultural hasta hoy, donde el racismo sigue siendo una conducta ejercida y amparada por una pequeña parte de la sociedad, que al mismo tiempo es cada vez más condenada y reducida. A pesar de ello, como predijo Tocqueville, esta situación sigue siendo un eje incompatible con una de las democracias más desarrolladas del mundo.

El oportuno antifa, una desestabilización sin precedentes

Las protestas que han estallado tras el asesinato de George Floyd cuentan con un reclamo válido y legítimo, simplemente quieren manifestar que aún falta mucho por recorrer en el largo camino hacia la igualdad racial, sin embargo la logística violenta y el vandalismo coordinado que ha tergiversado el sentido de las protestas, nos lleva a considerar que el exceso va mucho más allá de una “frustración social”.

El Fiscal General Bill Barr ha manifestado que “las voces de la protesta pacífica están siendo secuestradas por elementos radicales”, y además destacó que la violencia de las protestas no se ha reproducido de manera aleatoria, sino que cuenta con una logística y métodos de actuación en común.

El grupo que estaría detrás de esto, sería el grupo ANTIFA, una asociación americana cuyo principal objetivo es erradicar el pensamiento fascista en EE.UU., irónicamente imitando sus métodos. A pesar de que el KKK y los Black Panthers fueron en su momento movimientos que pusieron en tela de juicio las capacidades que tendrían las instituciones americanas para hacer transitar sus demandas, el sistema republicano no había sido objetado por un grupo representativo de sus propios ciudadanos en más de cuatro décadas.

This is América

Muchos referentes de la opinión pública en Latinoamérica han querido aprovechar el asesinato de George Floyd para alimentar sus críticas al modelo liberal que impera en EE.UU. Interroguemos sensatamente esta coyuntura y preguntémonos qué puede arrojar sobre la cuestión en latinoamérica.

Apenas 24 horas después del asesinato de George Floyd, el oficial Derek Chauvin y tres agentes más fueron despedidos de la policía. Además, Chauvin fue imputado por asesinato y recluido en una carcel de maxima seguridad, donde incluso se activó el protocolo antisuicidio para asegurarse que el ex oficial enfrente a la ley mientras se estudia la posibilidad de presentar cargos ante los otros tres oficiales.

El 12 de febrero de 2014 Bassil Alejandro Da Costa Frías, un estudiante venezolano de 23 años se encontraba en una marcha en el centro de Caracas en contra del régimen de Nicolás Maduro. La represión ejercida por las fuerzas del estado terminó con la vida de Da Costa quien recibió un impacto de bala en la cabeza. Investigaciones independientes determinaron que uno de los tiradores implicados fue uno de los guardaespaldas del Ministro de Interior y Justicia. El funcionario fue condecorado días después con la Orden Francisco de Miranda en su tercera clase por el Estado venezolano.

El 15 de mayo de este año, Luis Armando Espinoza desapareció durante un operativo policial realizado en la localidad tucumana de Simoca, Argentina, donde presuntamente se estaba violando al cuarentena. El cuerpo de Espinoza fue encontrado una semana después, con diferentes impactos de bala. Las investigaciones determinaron que la bala disparada en uno de los omóplatos de la víctima salió de un arma reglamentaria de un oficial de la Policía de Tucumán. Hay 7 policías detenidos por el hecho.

Que fácil sería criticar y acusar al sistema americano por la presunta descomposición social que está atravesando, sin mirar ni siquiera que barbaridades ocurren en nuestros países. Pensar en esto no minimiza el asesinato de George Floyd, pero es un llamado de atención, a que cosas peores pasan ante nuestros ojos en nuestros propios Estados y la indiferencia reina ante ello. La represión y el abuso de la fuerza es un hecho que lamentablemente ocurre en todas partes del mundo, sin embargo solo en una auténtica democracia se castiga. Mientras que en los Estados Unidos el asesino de Floyd hoy viste de naranja en un cuarto de 2×2, miles de asesinos en Latinoamérica no solo están sueltos, sino que en muchos casos gobiernan nuestros Estados y dirigen nuestras naciones.

Si hay algo que sigue teniendo el Estado Norteamericano son instituciones que permiten la existencia de procesos políticos legítimos cimentados en la ley y el orden. Ciertamente la actual coyuntura nos hace ver las imperfecciones del Estado social democrático de los Estados Unidos, pero Latinoamérica no tiene absolutamente nada que enseñarles más que las mismas tareas pendientes.

José Manuel Rodríguez Torrez
Venezolano radicado en la Ciudad de Buenos Aires. Responsable de Desarollo en la Fundación institucional Fundación Federalismo y Libertad, estudiante y becario en la Universidad del CEMA.

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