Una crítica al Poder Judicial en tiempos de coronavirus

Todo se encuentra convulsionado en los tiempos que corren debido a la pandemia que aflige a todos los Estados del mundo.

En este contexto, las prescripciones de los profesionales de la salud deben ser acatadas sin reparo alguno. Motivo por el cual más temprano que tarde deberá dictarse la cuarentena general que ordenará el cese inmediato de la mayoría de las actividades de la sociedad.

No está exento de ello, la actividad que se da en el marco de los tribunales de CABA y Provincia de Buenos Aires.

El Colegio de Abogados de la Capital Federal ya presentó su solicitud a la CSNJ para que ordene de modo preventivo la Feria Judicial inmediata.

Ahora bien, este contexto no impide que se enarbole una seria critica al sistema judicial abordado en la práctica profesional de la abogacía de los derechos de los ciudadanos y el imperio de justicia de los tribunales.

Quiero dejar en claro, que sostengo, que los derechos dirimidos en la justicia y que responden a ciudadanos ¡No pueden esperar!

Lamentablemente, tendrán que hacerlo irremediablemente a causa de la pandemia COVID19 y de un interés social superior, la salud pública.

Sin embargo, que la justicia deba poner un parate a sus actividades, desnuda el fracaso de la misma en adaptarse a la modernidad través de las herramientas complementarias que sean pertinentes.

¿Cómo puede ser que en pleno siglo XXI los abogados debamos llevar escritos en papel a los tribunales?

En el caso de la CABA, la tecnología, no solo que no ha sido utilizada para mejorar el arbitrio de justicia, sino que genera un doble trabajo para los profesionales.

Al clásico hecho de tener que presentar un escrito en papel en cada órgano se le suma la carga de deber de digitalizarlo. Esto implica una doble presentación: Digital y personal

¿Cuándo la Justicia implementará de una vez y para siempre el expediente digital? No debemos mantener el status quo de un sistema que guarda relación más con el siglo XX que con los desafíos del nuevo siglo.

En la provincia de Buenos Aires existe un sistema un tanto superador, pero que, por la discrepancia de criterios de aplicación y desinformación de los distintos órganos jurisdiccionales encargados de implementar el sistema hace un verdadero infierno a la liturgia diaria de los abogados.

Le falta mucho a ese sistema, como para poder determinar que cumple la demanda social del expediente electrónico.

Hoy, en pleno año 2020, la justicia deberá parar, y eso habla de su deficiente gestión en el acompañamiento de los avances tecnológicos que bien podrían haber evitado esta coyuntura.

¿Cuál hubiera sido el sistema ideal para evitar que los derechos de las personas se vean infringidos por un congelamiento temporal que se suma a las dos ferias judiciales de verano e invierno?

Un sistema donde todas las presentaciones se remiten electrónicamente con firma digital.

Un sistema donde todos los proveídos sean de forma electrónica.

Un sistema donde las audiencias judiciales en situaciones excepcionales deban llevarse a cabo a través de Campus virtuales de teleconferencias, que en caso que el profesional no disponga de recursos, los obtenga en una sala a tal fin de parte de su Colegio de Abogados.

Un sistema 100% digital, transparente y con detalle de cada movimiento del expediente.

Jueces y personal judicial verdaderamente capacitado para implementar el sistema, bajo apercibimiento de remoción en los cargos. No puede ser que cada juzgado o tribunal tenga su criterio sobre cómo implementar las cosas.

Tanto el sistema Lex100 como el Sistema de TOKEN, son un fracaso, no por su avance sino por su insuficiencia.

Reitero, ¡No son suficientes!

Se necesita avanzar urgentemente en la modernización de los medios auxiliares a los profesionales de justicia.

La justicia argentina no está a la altura de la pandemia.

Debemos aprovechar esta situación para reflexionar y tomar cartas en el asunto sobre que praxis de justicia queremos. Debemos tomar este desastre como una oportunidad de mejora.

La justicia va a parar, y con ella los derechos de los ciudadanos deberán seguir esperando, una extensa espera que se adiciona a la ya crónica distorsión de la lentitud propia del sistema para el arbitrio de justicia. ¡Juicios que duran años!

Otra consecuencia, recae sobre los profesionales abogados que viven del día a día de su práctica tribunalicia. Quedan desamparados ante la necesidad de cuarentena. Esto claramente no sucedería con la existencia real del expediente 100% digital.

Si los abogados no ejercen, las causas no avanzan. Si las causas no avanzan no cobran honorarios. Si no cobran honorarios, no proveen a sus familias del sustento económico. En suma, no comen, no pagan el alquiler, no consumen.

El poder judicial no está a la altura de la coyuntura histórica que le reclama adaptarse.

¡Necesitamos el expediente 100% digital urgentemente!

El coronavirus es una desgracia mundial que desnuda lo vetusto de nuestro sistema judicial, más que inoperante.

Debemos trabajar para que la justicia, ¡NO PARE NUNCA MÁS!.

Sergio Rodríguez
Abogado, especialista en Relaciones Individuales del Trabajo, recibido en la Universidad de Buenos Aires. Docente universitario y escritor doctrinal de varias editoriales jurídicas del país. Se desempeña como abogado en el Estudio Jurídico Leguizamon-Rodríguez.

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