Una mano para los cordobeses

Tras 12 duros meses de pandemia y restricciones económicas para trabajar impuestas por el Estado, es muy difícil mantenerse al día con los impuestos tanto para las PyMEs como para las familias cordobesas.

La Dirección General de Rentas de la Provincia de Córdoba (entidad recaudadora de impuestos provinciales tales como Ingresos Brutos, Inmobiliario, Automotor, entre otros), en una decisión que considero insensible y contraproducente para los tiempos que vivimos, viene enviando intimaciones por falta de pago y generando cargos adicionales por honorarios prejudiciales, lo que agrava aún más los problemas financieros de quienes por la pandemia no pueden cumplir.

La llamada «rebaja del 30% de De la Sota» para quien paga en término, funciona hoy como un castigo muy grande para el que no alcanza a estar al día con todas las obligaciones provinciales a su nombre. Fue una muy atractiva promesa de campaña de 1999 cuando el justicialista José Manuel De la Sota desplazó al radicalismo que gobernaba desde 1983. La lógica teórica de la rebaja del 30% consistía en la “Curva de Laffer” según la cual en ciertos casos una rebaja de los impuestos podía generar un aumento de la recaudación total, siempre y cuando se consiguiera que las bases imponibles, o la masa de contribuyentes que cumplen, se incrementaran en una mayor proporción que la rebaja del impuesto. 

Tras 22 años de esa promesa, en los que hubo mucha inflación y variaciones de alícuotas, hoy es difícil precisar si esa rebaja aún existe o si fue absorbida adentro de algunos de los aumentos o actualizaciones posteriores de nuestros impuestos. 

Así como en un “Hot Sale” es difícil distinguir entre una verdadera oferta, y un precio recién subido al que se le pone un descuento… ¿Cómo saber si el 70% al que hoy sólo accede un cumplidor, no es equivalente al 100% que cualquier cordobés pagaba en 1998?

Y por más que legal y electoralmente sea presentada como un “descuento del 30% al cumplidor”, en la práctica para el que se atrasa funciona como un “fuerte recargo inmediato del 42% al cordobés que no puede estar al día en todas sus obligaciones provinciales”. 

Afirmo que este descuento es en realidad un recargo encubierto, porque la Provincia cuando calcula anualmente el nivel de impuestos que necesita para solventar sus gastos, debe hacerlo previendo que los impuestos se paguen en término porque el cumplimiento debería ser la regla y la mora debería ser la excepción: Dicho de otra manera, los impuestos provinciales, pagados con la rebaja del 30%, deberían ser suficientes para cubrir las necesidades de la Provincia. Porque de lo contrario, si las necesidades fiscales de la Provincia fueran por el monto nominal de los impuestos sin rebajas, la gran masa de cumplidores que vienen pagando con descuento desde hace 22 años habría desfinanciado las arcas públicas.

Y el “30% de descuento” se convierte en “42% de recargo” por una cuestión matemática a la hora de elegir la base de división: Supongamos un impuesto provincial que es nominal por $100, y pagándolo con descuento del 30% es $70… Para un cordobés que no pueda acceder al beneficio y le toque pagar $100, habrá pagado un 42,86% más que los demás cordobeses que pagaron $70, ya que 100/70=1,4285.

Si tenemos en cuenta que por lógica un factor externo, como la pandemia, está generando una mayor cantidad de cordobeses con dificultades financieras que pierden el beneficio de 30%, nos encontraremos con que la Provincia está obteniendo indirectamente beneficios recaudatorios gracias a la pandemia porque sus contribuyentes terminan pagando sin descuento. 

Lamentablemente esa recaudación extra tiene un altísimo costo social porque proviene justamente de ciudadanos que fueron cumplidores y hoy están con problemas económicos. Es cierto que la Provincia no buscó intencionadamente aprovecharse de ellos en esta situación, pero la realidad de hoy es una pandemia que lleva 12 meses y no tiene fecha de finalización; y la política puede dar una solución a este efecto recaudatorio que creo es indeseado por todos.

Por la fuerte incidencia de perder el “30% de descuento”, más la agresiva política de cargar honorarios prejudiciales a deudas de pocos meses de antigüedad por el simple transcurso de unos meses sin poder pagar, un cordobés que era cumplidor y hoy no puede seguir al día sufre el recargo de la llamada “pérdida de beneficio del 30%”  y encima pagará recargos por honorarios prejudiciales, aumentando casi en un 50% lo que hubiera pagado cuando en otros años en condiciones normales podía estar al día.

En defensa de las familias cordobesas y las PyMEs, y teniendo en cuenta que facilitar el cumplimiento de las obligaciones permite que más personas cumplan y eso también terminará ayudando a recaudar más, creo que sería muy necesario implementar estos dos cambios a la brevedad:

– Suspender la aplicación de CARGOS POR HONORARIOS PREJUDICIALES sobre cordobeses que sólo tengan deudas devengadas desde el 01/04/2020. Un cordobés que siempre cumplió antes de la pandemia, y ahora no puede cumplir, lo que menos necesita es que le carguemos gastos de abogados a su ya complicada situación económica.

– Ofrecer una REBAJA EXCEPCIONAL Y PARCIAL DEL 15% para quien al pagar posea sólo deudas menores a 6 meses. Esto permitiría estimular el cumplimiento de quienes por la pandemia no pueden estar al día pero lo siguen intentando, y sin desalentar el incentivo al cumplimiento perfecto de los que tienen la suerte de poder seguir estando al día ya que seguirán teniendo su 30%.

Quisiera señalar que estas medidas de ayuda no representarían costo fiscal para la Provincia.  Esto es muy importante porque casi siempre que una propuesta pide beneficio para alguien, es a costa de quitarle recursos a otra necesidad pública o de subirle impuestos a otro cordobés. En el caso de la primera propuesta, los honorarios prejudiciales no son recaudación provincial. Y en la segunda propuesta, el descuento parcial de 15% estimularía el cumplimiento entre muchos cordobeses que por la pandemia dejaron de ser cumplidores perfectos. 

El costo fiscal de beneficiar excepcionalmente con un 15% la deuda de esos cordobeses, sería apenas una parte de la recaudación extra (y seguramente no deseada) que se está generando por esa misma gente que fue cumplidora y hoy sufre la pérdida del beneficio del 30% por culpa de la pandemia.

Juan Pablo Velázquez

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