Una nueva grieta en Argentina, la politización del aborto

Argentina, un país de pasiones futboleras y políticas, donde todo tema coyuntural se habla en cualquier reunión de bar de amigos, todo se politiza y maravillosamente todos saben de cualquier tema y opinan. Y el aborto no escapó a esta cultura pasional argentina.

Se convirtió en un partido de fútbol entre verdes, que proclamaban la legalización del aborto, y celestes, quienes están en contra y defienden las dos vidas. Es el único país del mundo que arrastró a millones de personas, de un lado y del otro, fanatizando ambos extremos. Pero como en todo fanatismo, el debate resulta pobre y sesgado.

Atraso y fanatismo

Lamentablemente nuestro país ha llegado tarde al debate. Rusia hace más de 100 años que cuenta con una legislación sobre el aborto; en países liberales como EE.UU., desde 1973 dejó de ser punible: Cuando la Corte Suprema declaró que el aborto no se podía prohibir en ningún Estado.

Más de 60 naciones en el mundo, donde incluimos la mayoría de los países de la Unión Europea, cuentan con que el aborto puede realizarse a solicitud de la mujer. Entre los países donde se prohíbe, encontramos Egipto, Irak, Laos, Angola, Haití y otros… tienen la característica en común de ser países poco democráticos, pobres y con escasos derechos para la mujer.

El problema cultural

Los argentinos deberíamos haber escuchado y aprendido más de la madurez de los países que llevan décadas empapados sobre este tema; hubiese sido interesante haber escuchado referentes de países como EE.UU., Alemania, España, Australia, Rusia, para evaluar dificultades y tomar en cuenta los aprendizajes que ellos tuvieron.

Pero nada de esto pasó, los medios fueron un show entre celestes y verdes, dividiendo a la sociedad y manipulándola a merced de los actores políticos de turno.

En declaraciones de 1997, Favaloro decía: “Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres, para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en los sanatorios hacen fortunas sacándoles del vientre la vergüenza a las que tienen plata. Con el divorcio decían que era el fin de la familia y sólo fue el fin de la vergüenza para los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.

Objetivamente, en el mundo

El aborto es una ley sanitaria y más allá de lo que dicen los extremos verdes y celestes, no sólo se trata de salvar vidas de las mujeres, sino también se busca concientizar a la sociedad, educándola para bajar la tasa de abortos. Esto lo entendió a la perfección EE.UU., donde la tasa de aborto viene disminuyendo desde su legalización en casi todos los Estados, y hoy se posiciona en 13,5 por 1.000 habitantes (1) . Es una tasa bajísima comparada con otros países. A esto sumamos que la tasa de aborto es aún más alta en países donde el mismo es restringido, al igual que la tasa de embarazos no planeados.(2) Por último, en cuanto a su ejecución, en países liberales como Australia, para el año 2018, fueron realizados 742 abortos antes de los 12 meses, de los cuales el 73% inició el aborto con medicamentos, mientras que el resto lo realizó en una clínica. Como vemos la mayoría no requiere del uso de un establecimiento médico, al menos en este país.

La inmadurez y el fanatismo, malos consejeros

Es poco comprensible cómo algunos sectores políticos que siempre buscan datos, citando autores para algunos temas económicos, no hayan hecho lo mismo en el caso del aborto; prefirieron oponerse o criticar, simplemente porque sectores feministas, que a muchos nos irritan, levantaban las banderas del aborto.

Creo que deberíamos madurar y tomar los temas en forma objetiva, sin pensar en las cuestiones políticas y actuar en beneficio de la sociedad.

La ley sancionada

La ley sancionada sobre el aborto, al igual que muchas leyes, no se redactó ni se pensó en forma federal. Debería haberse escrito de forma que las provincias, puedan legalizarlo con una perspectiva más autónoma, como lo hicieron EE.UU. y Australia, que cuentan una legislación diferente por Estado.

Esperemos que en los próximos debates, los actores políticos se desempeñen de forma más enriquecedora y científica, citando e invitando a referentes mundiales de la cuestión a tratar, dejando la politiquería partidaria de lado. Debemos investigar, aprender y escuchar más y opinar menos, para elevar esta hermosa sociedad que tenemos. Debemos Mejorar.

Gastón De Piero

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